ESTRASBURGO — El Estado de la Unión 2026 ya tiene cinco ejes concretos. Ursula von der Leyen ha utilizado su discurso ante el Parlamento Europeo para defender una Unión con mayor capacidad de actuación propia en defensa, economía, energía y tecnología, pero también dispuesta a construir nuevas alianzas. Canadá emerge como la principal novedad política de una intervención atravesada por una misma idea: reducir dependencias sin aislar a Europa.
1. Defensa: más capacidad europea
La defensa deja de ser únicamente una cuestión de coordinación entre Estados. Von der Leyen ha insistido en reforzar la base industrial europea, las compras conjuntas y el apoyo a Ucrania. La Comisión llega al discurso con SAFE en marcha, 18 planes nacionales aprobados y 12.000 millones de euros ya desembolsados para adquisiciones de defensa. El objetivo es que Europa pueda asumir una parte creciente de su propia seguridad y disponer de capacidades industriales suficientes.
2. Competitividad: reducir dependencias
La segunda clave es económica. Von der Leyen ha calificado de insostenible el desequilibrio comercial con China, que ronda los 1.000 millones de euros diarios en bienes, y ha prometido utilizar los instrumentos europeos para reequilibrar la relación. Materias primas críticas, cadenas de suministro, inteligencia artificial e industria pasan a formar parte de una misma estrategia de seguridad económica.
3. Energía: producir más en Europa
La autonomía energética continúa ligada a la competitividad. Bruselas quiere acelerar la electrificación, las renovables, las redes y las interconexiones para reducir tanto la exposición exterior como unos costes energéticos que siguen penalizando a hogares e industria. La energía aparece así no solo como política climática, sino como una condición para conservar producción y empleo en Europa.
4. Canadá: una propuesta inédita
La gran novedad ha llegado con Canadá. Von der Leyen ha abierto la puerta a convertirlo en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea. La fórmula todavía carece de un estatuto jurídico definido y necesitaría el acuerdo de los Estados miembros, pero supone un salto político respecto al CETA, la cooperación en defensa y la participación canadiense en SAFE. Ottawa podría convertirse en el laboratorio de una integración sectorial sin adhesión plena.
5. Autonomía europea: actuar sin quedarse sola
Los cuatro bloques convergen en el quinto: autonomía. Para von der Leyen, una Europa más independiente no significa una Europa cerrada. Significa disponer de defensa, energía, tecnología, materias primas y capacidad económica propias mientras se refuerzan alianzas con socios como Canadá. El discurso redefine así la autonomía estratégica como capacidad para escoger socios y reaccionar ante las crisis desde una posición menos dependiente.

