CEUTA — ¿Puede repetirse el 20 de septiembre una entrada masiva como la del 30 y 31 de julio? La amenaza no puede darse hoy por confirmada. Lo que existe es una convocatoria difundida en redes marroquíes para una marcha que reclama la “liberación” de Ceuta, Melilla y otros territorios españoles. Policía, Guardia Civil y servicios de inteligencia monitorizan esos mensajes, pero no hay constancia pública de que el Gobierno marroquí respalde la iniciativa ni de que vaya a producirse necesariamente un intento de cruce masivo.
El precedente obliga, sin embargo, a tomar la señal en serio. Antes de la crisis de julio también circularon mensajes, rutas y consejos en redes. VerificaRTVE documentó después cómo la desinformación se mezclaba con convocatorias reales: la existencia de un llamamiento no permite medir cuántas personas acudirán ni quién está detrás. La Guardia Civil ya calificó en agosto como real otra convocatoria, aunque entonces estimó una probabilidad media de que derivara en una nueva oleada.
Más medios, pero una Ceuta todavía saturada
España está mejor preparada operativamente que el 30 de julio. Tras aquella crisis, Interior reforzó los dispositivos de identificación y asilo, abrió nuevas líneas policiales en el CATE provisional e instaló una barrera neumática en el espigón del Tarajal. En agosto, ante otro llamamiento, Ceuta llegó a contar con más de 1.500 policías y guardias civiles y 3.000 militares, mientras Marruecos reforzaba también su lado de la frontera.
El problema es la capacidad de absorción. El propio Gobierno reconoce en el decreto de ayudas aprobado el 1 de septiembre que la entrada de julio provocó una presión “inédita” sobre el control fronterizo, la identificación, la acogida, los servicios públicos y la actividad económica. Más de un mes después ni siquiera existe una cifra indiscutida de cuántos migrantes permanecen en Ceuta: el Ejecutivo habla de unos 5.000, mientras otras estimaciones son muy superiores.
¿Está Sánchez perdiendo el control?
No hay base factual para afirmar que el Gobierno haya perdido el control de la frontera. Sí existen señales de una gestión sometida a fuerte tensión. La Audiencia Nacional investiga lo ocurrido, la Guardia Civil ha entregado información sobre los avisos previos y el Ejecutivo continúa defendiendo que no hay pruebas concluyentes de que Marruecos organizara la entrada masiva.
La principal vulnerabilidad sigue siendo precisamente la cooperación marroquí. Madrid ha reforzado recursos y capacidad de respuesta, pero una concentración simultánea de decenas de miles de personas volvería a someter Ceuta a una presión extraordinaria. El 20-S es por ahora una convocatoria en redes, no una segunda crisis confirmada. Después de julio, el Gobierno dispone de más medios; lo que todavía no ha demostrado es que pueda impedir que un episodio de aquella magnitud vuelva a desbordar durante horas la frontera.

