BARCELONA — La nueva escalada del petróleo empieza a trasladar la presión hacia los carburantes europeos. El Brent cerró el martes en 108,75 dólares por barril tras subir más de tres dólares y este miércoles cotizaba alrededor de los 108 dólares. La tensión se mantiene pese al ligero retroceso de la sesión, mientras el mercado intenta evaluar la capacidad de Arabia Saudí para mantener sus exportaciones.
El origen inmediato está en las nuevas perturbaciones de suministro en Oriente Próximo. Los problemas en el corredor saudí hacia el mar Rojo y la cancelación de cargamentos destinados a Europa dispararon el crudo el martes. Riad ha comenzado ahora a ofrecer más petróleo a través del puerto omaní de Sohar, una alternativa que ha reducido parcialmente el temor a una interrupción más profunda.
El diésel, bajo mayor tensión
Para los automovilistas, el riesgo no depende únicamente del precio del barril. El mercado europeo del diésel está especialmente tensionado por la menor disponibilidad de producto procedente de Oriente Próximo y las perturbaciones en refinerías rusas. Reuters señala que los precios europeos del gasóleo se mantienen cerca de niveles récord.
España parte de una estructura de precios diferente a la francesa, especialmente por la fiscalidad, pero tampoco queda aislada del encarecimiento internacional. El coste del crudo, el refinado, el transporte y la cotización de los productos petrolíferos terminan incorporándose progresivamente al precio final de las estaciones de servicio.
El Gobierno español mantiene además hasta finales de 2026 la obligación de las petroleras de comunicar semanalmente a la CNMC sus costes y precios finales de venta, precisamente para vigilar el comportamiento del mercado en un contexto geopolítico excepcional.
Francia vigila la transmisión a los surtidores
En Francia, donde la fiscalidad representa una parte importante del precio pagado por el consumidor, la evolución se sigue semanalmente. El Ministerio de la Transición Ecológica publica los precios medios nacionales y dispone también de un sistema de información en tiempo real por estación.
La cuestión pasa ahora por la duración del choque. Una estabilización del Brent alrededor de 108 dólares mantendría la presión sobre los productos refinados; nuevas interrupciones podrían acelerar la transmisión a gasolina y diésel. Por el contrario, una recuperación sostenida de las rutas de suministro saudíes aliviaría parte de la tensión. Por ahora, el petróleo sigue más de ocho dólares por encima del umbral de 100 dólares que ya había reactivado el riesgo inflacionista en Europa.

