FRÁNCFORT — Christine Lagarde dejará la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) el próximo 7 de febrero de 2027, casi nueve meses antes de que concluya su mandato. La institución anunció este jueves la decisión de la economista francesa, que había asumido el cargo en noviembre de 2019, pocas horas antes de una nueva reunión de política monetaria.
Según el comunicado oficial, Lagarde informó de su salida al Consejo de Gobierno del BCE y al presidente del Consejo Europeo, António Costa. La entidad no explicó los motivos del adelanto. Su mandato de ocho años debía finalizar a finales de octubre de 2027.
La Unión Europea abre el proceso de sucesión
El próximo presidente del BCE será nombrado por el Consejo Europeo mediante el procedimiento establecido en el artículo 283 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. La designación requiere una recomendación de los ministros de Economía y Finanzas y consultas al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del banco central.
António Costa ha anunciado que el proceso para elegir sucesor comenzará sin demora, con el objetivo de asegurar una transición ordenada. El Consejo de Gobierno agradeció a Lagarde su trabajo y le dedicó una ovación tras comunicar su decisión.
Una salida antes de las elecciones francesas
El calendario sitúa la elección de la nueva dirección del BCE antes de las elecciones presidenciales francesas de 2027, lo que permitirá al presidente Emmanuel Macron participar en las negociaciones europeas sobre el relevo. No obstante, el BCE no ha vinculado oficialmente la salida anticipada a ese proceso político.
Entre los nombres mencionados en los análisis sobre la sucesión figuran el exgobernador del banco central neerlandés Klaas Knot y el español Pablo Hernández de Cos, antiguo gobernador del Banco de España y actual responsable del Banco de Pagos Internacionales. No se ha anunciado una candidatura oficial ni una decisión sobre el futuro presidente.
La política monetaria, pendiente del relevo
La noticia coincide con una jornada clave para los mercados europeos, pendientes de la decisión sobre los tipos de interés y de la comparecencia de Lagarde. El cambio en la presidencia no implica por sí mismo una modificación de la orientación monetaria, que decide de forma colegiada el Consejo de Gobierno.
Para España y Francia, la sucesión tendrá especial relevancia por el impacto de los tipos sobre la financiación de empresas, hogares y deuda pública. Lagarde dejará la institución después de haber dirigido su respuesta a la pandemia y al episodio de elevada inflación que siguió a la crisis energética europea.

