BRUSELAS — Diez años después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, el 4 de noviembre de 2016, Europa conmemora un pacto climático internacional del que Estados Unidos vuelve a estar fuera. La retirada ordenada por Donald Trump se hizo efectiva el 27 de enero de 2026. El aniversario devuelve actualidad al discurso que Ban Ki-moon pronunció ante el Parlamento Europeo cuando la Unión dio el paso decisivo para ratificar el tratado.
El 4 de octubre de 2016, el entonces secretario general de Naciones Unidas compareció en Estrasburgo junto al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y la presidenta de la COP21, Ségolène Royal. Ante ellos, la Eurocámara aprobó la ratificación por 610 votos a favor, 38 en contra y 31 abstenciones. La decisión permitió alcanzar el umbral de emisiones exigido para la entrada en vigor del acuerdo apenas un mes después.
El llamamiento de Ban Ki-moon a la responsabilidad europea
En su intervención, Ban Ki-moon destacó que los países europeos habían demostrado comprender la gravedad de la amenaza climática y estar preparados para aprovechar las oportunidades de construir economías más sostenibles y competitivas. Recordó que ya se había superado el primer requisito de adhesión, con 62 países incorporados al acuerdo en aquel momento, y pidió acelerar el procedimiento europeo para alcanzar el umbral del 55% de las emisiones mundiales.
El mensaje situaba a la Unión como impulsora de una respuesta multilateral. El Acuerdo de París, adoptado en diciembre de 2015, busca mantener el calentamiento global muy por debajo de 2 °C respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C. Su funcionamiento se apoya en compromisos nacionales que deben actualizarse y reforzarse con el tiempo.
Trump rompe de nuevo con el compromiso de Washington
Diez años más tarde, el escenario diplomático es distinto. Estados Unidos abandonó el acuerdo por primera vez bajo Trump, regresó durante la presidencia de Joe Biden y volvió a iniciar su salida tras el retorno del republicano a la Casa Blanca en enero de 2025. La segunda retirada quedó formalizada un año después, el 27 de enero de 2026, según el registro de Naciones Unidas.
La decisión estadounidense no extingue el tratado ni altera automáticamente las obligaciones asumidas por la Unión Europea, pero priva al marco internacional de la participación de una de las mayores economías y emisoras del planeta. También complica la cooperación sobre reducción de emisiones, financiación climática y transición industrial.
La UE mantiene su objetivo de neutralidad climática en 2050 y acudirá a la COP31, prevista del 9 al 20 de noviembre en Antalya, con el propósito declarado de acelerar la aplicación de los compromisos. Para España, Francia y sus territorios mediterráneos, las decisiones europeas seguirán condicionando la energía, el transporte y la industria. La cuestión abierta, una década después del llamamiento de Ban Ki-moon, es cómo sostener una acción climática global sin el respaldo de Washington.

