WASHINGTON — La victoria demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos no garantiza el desmantelamiento de los aranceles impuestos por Donald Trump. Aunque el presidente pierde el control republicano del Congreso, conserva instrumentos ejecutivos para mantener o endurecer su política comercial. Goldman Sachs contempla incluso una nueva subida de la presión arancelaria tras los comicios.
Los economistas Alec Phillips y Abhay Duggirala estiman que la Administración podría anunciar incrementos que compensarían con creces las eventuales reducciones impulsadas por los demócratas. Su escenario apunta a un aumento de algo menos de dos puntos porcentuales en el tipo arancelario efectivo estadounidense. Es una previsión de la entidad financiera, no una medida aprobada ni un incremento uniforme aplicable a todas las importaciones.
El Congreso puede presionar, pero no deshacer por sí solo los aranceles
Las nuevas mayorías demócratas podrán investigar las decisiones comerciales de la Casa Blanca, cuestionar sus fundamentos legales y promover cambios legislativos. Sin embargo, Trump mantiene la presidencia, la capacidad de vetar leyes y facultades comerciales ejercidas a través del Ejecutivo. Revertir de forma generalizada las barreras existentes exigiría acuerdos políticos difíciles de alcanzar.
Goldman Sachs considera que los intentos demócratas de eliminar gravámenes se concentrarían en determinados países, como Canadá, o en productos concretos. La Casa Blanca podría responder con nuevas medidas apoyadas en investigaciones sobre exceso de capacidad industrial. Tampoco existe consenso en Washington para abandonar el proteccionismo: ambos partidos defienden restricciones en sectores estratégicos, aunque discrepan sobre su alcance.
La industria europea sigue expuesta
Para España y Francia, el riesgo afecta a empresas exportadoras y cadenas industriales integradas con Estados Unidos. Automoción, maquinaria, componentes aeronáuticos y bienes de consumo podrían afrontar nuevos costes o cambios en sus condiciones de acceso al mercado. En Cataluña y Occitania, donde operan proveedores industriales y empresas vinculadas a la aeronáutica, la incertidumbre comercial también complica las decisiones de inversión.
El resultado electoral puede reforzar la supervisión parlamentaria y dar más margen de negociación a los socios comerciales de Washington. No obstante, un presidente políticamente debilitado también podría recurrir con mayor intensidad a los instrumentos que controla directamente. Reuters señala que las relaciones con Europa podrían seguir tensándose por los impuestos digitales y el apoyo público a Airbus.
El próximo punto de vigilancia será cualquier anuncio formal de nuevos gravámenes y la base jurídica utilizada para aplicarlos. Hasta entonces, la hipótesis de Goldman Sachs debe leerse como un escenario de riesgo, no como la confirmación de otra ofensiva arancelaria.

