WASHINGTON — El Partido Demócrata ha arrebatado a los republicanos el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones de mitad de mandato celebradas el martes en Estados Unidos. La amplitud de las victorias, incluidas varias en territorios tradicionalmente conservadores, supone un importante revés político para el presidente Donald Trump, que afrontará los dos últimos años de su mandato sin mayorías afines en el Congreso.
Los demócratas han conquistado escaños senatoriales en estados como Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur. En Texas, James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton, mientras que el partido también consiguió desplazar al gobernador Greg Abbott. En Kansas, la victoria demócrata pone fin a una prolongada ausencia del partido en la representación estatal del Senado. El recuento de algunos distritos continúa, por lo que el reparto definitivo de escaños todavía puede variar.
El coste de la vida y la guerra de Irán marcan el voto
La campaña estuvo dominada por la preocupación por los precios, las consecuencias económicas de la guerra con Irán, los aranceles y la gestión de la Administración Trump. Los sondeos a pie de urna mostraron un electorado ampliamente insatisfecho con la situación del país y una demanda de mayor control parlamentario sobre la Casa Blanca.
La derrota republicana se extiende más allá de los estados competitivos. Los demócratas han ganado contiendas en zonas que respaldaron con claridad a Trump en las presidenciales de 2024, una señal de que el malestar económico y político ha alcanzado parte de su antigua base electoral. Los resultados no permiten atribuir todos los cambios de voto a una única causa, pero sí muestran un retroceso territorial significativo del Partido Republicano.
Un Congreso demócrata limita el margen de Trump
Con el control de ambas cámaras, los demócratas podrán bloquear iniciativas legislativas, someter a escrutinio las decisiones del Ejecutivo y promover investigaciones parlamentarias. La mayoría del Senado también tendrá capacidad para frenar determinados nombramientos de la Administración. El cambio abre una etapa de gobierno dividido en Washington.
Trump ha reconocido las victorias demócratas, aunque ha rechazado interpretar el resultado como un referéndum personal sobre su presidencia. La nueva correlación de fuerzas podría complicar la aprobación de presupuestos y reformas, además de intensificar las negociaciones sobre comercio, política exterior y seguridad.
Para la Unión Europea, el resultado introduce un nuevo interlocutor institucional en Washington. La política arancelaria, las relaciones transatlánticas y el conflicto con Irán seguirán dependiendo de decisiones del Ejecutivo estadounidense, pero el Congreso tendrá más capacidad de supervisión y bloqueo. La magnitud definitiva de la victoria se precisará cuando concluyan los escrutinios pendientes.

