BRUSELAS — La Comisión Europea quiere transformar Frontex en el principal instrumento común para vigilar las fronteras exteriores y coordinar los retornos de personas sin derecho a permanecer en la Unión. La propuesta presentada el 27 de octubre prevé ampliar progresivamente su cuerpo permanente hasta 30.000 efectivos, crear una fuerza de reacción rápida y reforzar la vigilancia digital. El proyecto responde al nuevo contexto de seguridad y a la crisis fronteriza de Ceuta, pero también abre un debate sobre el control de las operaciones y las garantías fundamentales.
Bruselas sostiene que los cruces irregulares de las fronteras exteriores se han reducido más de la mitad en dos años y que la tasa de retorno supera ya el 30%. Considera, sin embargo, que las crisis geopolíticas y los movimientos migratorios utilizados como instrumento de presión exigen una capacidad europea de intervención más rápida. El cambio propuesto no elimina la responsabilidad de los Estados miembros sobre sus fronteras: busca darles más recursos comunes cuando los necesiten.
Hasta 30.000 agentes y una respuesta rápida ante crisis como la de Ceuta
El nuevo dispositivo incluiría una reserva europea de fronteras y retornos de 17.000 agentes, además de reforzar los efectivos propios de Frontex y mantener las aportaciones nacionales. La agencia podría adquirir o compartir equipos avanzados, coordinar compras conjuntas y desplegar una fuerza de reacción rápida a petición de un Estado miembro. También se crearía un centro de seguimiento y respuesta en línea para analizar contenidos públicos en redes sociales y detectar amenazas relacionadas con las fronteras.
La Comisión vincula esta reforma a las lecciones de la crisis de Ceuta de este año. Para España, el refuerzo podría tener efectos operativos en sus fronteras exteriores y en la coordinación con otros países europeos. Para el espacio Schengen, la apuesta consiste en mejorar la vigilancia de los límites comunes sin trasladar sistemáticamente los controles a las fronteras interiores.
Retornos digitalizados y un debate sobre derechos fundamentales
Frontex recibiría además un Centro de Coordinación de Retornos para organizar información, operaciones y asistencia a la reintegración. Podría apoyar retornos entre países terceros mediante acuerdos específicos y con respeto a las normas internacionales. Otra propuesta legislativa digitalizaría los expedientes de retorno, readmisión y reintegración para facilitar su tramitación y el intercambio de datos entre administraciones.
La ampliación plantea interrogantes sobre la supervisión de las actuaciones fuera del territorio europeo y sobre el alcance de la vigilancia de contenidos en internet. Organizaciones defensoras de derechos y algunos eurodiputados han advertido del riesgo de debilitar los mecanismos de control. La Comisión defiende que las operaciones deberán respetar los derechos fundamentales y las obligaciones internacionales.
Ni el aumento de efectivos ni las nuevas competencias están aprobados. El Parlamento Europeo y el Consejo deberán negociar ambos reglamentos. La decisión determinará si Frontex evoluciona hacia una agencia de apoyo reforzada o hacia un actor operativo mucho más central en la política migratoria de la Unión.

