BRUSELAS — Varios países de la Unión Europea se han comprometido a acelerar la puesta en el mercado de 42,6 millones de barriles de petróleo y productos refinados procedentes de sus reservas estratégicas antes de finales de enero de 2027. De ese volumen, 20,5 millones de barriles serán de diésel, un combustible esencial para el transporte de mercancías, la agricultura y la industria europea.
El compromiso se anunció tras la reunión de ministros de Energía celebrada el jueves 29 de octubre en Luxemburgo y responde a las tensiones de suministro y precios provocadas por los conflictos en Oriente Próximo y las perturbaciones del mercado internacional de productos refinados. La iniciativa se inscribe en la actuación coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y en los compromisos del G7.
Una respuesta centrada en el gasóleo
El diésel representa aproximadamente el 48 % de los 42,6 millones de barriles comprometidos. Los gobiernos buscan aumentar la oferta disponible antes del invierno y reducir la presión sobre un mercado especialmente sensible a la capacidad de las refinerías y a las rutas internacionales de suministro.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, ha señalado que la UE no prevé actualmente una escasez física generalizada, aunque advierte de que el encarecimiento de la energía puede impedir a los consumidores más vulnerables acceder a ella. La liberación de reservas pretende moderar las tensiones, pero no garantiza por sí sola una reducción inmediata ni uniforme de los precios en las gasolineras.
Diferencias en el recuento de países participantes
Euronews identifica once gobiernos en la iniciativa: Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Lituania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Suecia. Sin embargo, la publicación especializada Agence Europe informa de una declaración suscrita por doce Estados e incluye también a Letonia. A la espera de una lista oficial consolidada, el compromiso de volumen total y el calendario de liberación coinciden en ambas informaciones.
Los gobiernos han solicitado a la Comisión Europea un seguimiento mensual de las cantidades liberadas, los tipos de combustible y los plazos de entrega. La ejecución de la operación volverá a examinarse en el Consejo de Energía previsto para el 10 de diciembre.
El transporte y la industria, entre los sectores más expuestos
La disponibilidad de gasóleo tiene consecuencias directas para el transporte por carretera, la distribución comercial, la maquinaria agrícola y numerosos procesos industriales. En territorios como Cataluña y Occitania, donde la logística transfronteriza y el transporte de mercancías tienen un peso importante, una eventual moderación del coste del combustible podría aliviar parte de la presión sobre las empresas. El efecto real dependerá del ritmo de entrega de los barriles y de la evolución de las cotizaciones internacionales.
La medida también pone de relieve un problema estructural: disponer de petróleo crudo no equivale a contar con suficiente diésel si las refinerías y las cadenas de distribución no pueden transformarlo y suministrarlo a tiempo. Los gobiernos europeos han pedido a Bruselas que supervise la capacidad de refino y favorezca una respuesta coordinada de la industria.
Reuters informó esta semana de que Francia prevé liberar diez millones de barriles de diésel a partir del 1 de noviembre mediante un mecanismo destinado a facilitar su comercialización. La decisión europea supone, por ahora, un compromiso de puesta en el mercado durante los próximos meses, no la entrega inmediata de la totalidad de las reservas anunciadas.

