El petróleo cae con fuerza ante la recuperación del tráfico en Ormuz y del gran oleoducto saudí

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BARCELONA — El petróleo ha acelerado este martes su caída a medida que el mercado incorpora dos señales de distensión en el suministro de Oriente Próximo: la recuperación progresiva del tráfico de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz y la reactivación casi total del gran oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí. El movimiento empieza a retirar parte de la prima de riesgo que había llevado al Brent por encima de los 100 dólares por barril durante la crisis.

Según los datos recogidos por El Economista, el flujo a través de Ormuz continúa recuperándose después de las fuertes restricciones registradas durante las semanas anteriores. Al mismo tiempo, Arabia Saudí ha recuperado prácticamente toda la capacidad de su principal vía terrestre para transportar crudo desde los campos del este hasta la costa del mar Rojo, reduciendo la dependencia inmediata del estrecho para parte de sus exportaciones.

La combinación de ambos factores ha provocado una corrección rápida de los precios. El mercado deja de valorar únicamente el riesgo de una interrupción prolongada y comienza a incorporar una mayor disponibilidad de crudo y rutas alternativas para sacar producción de la región. Eso no significa que Ormuz haya recuperado completamente las condiciones anteriores a la crisis, pero sí que el escenario de estrangulamiento extremo del suministro pierde peso.

Arabia Saudí recupera una ruta estratégica hacia el mar Rojo

El oleoducto Este-Oeste saudí, conocido como Petroline, conecta las zonas productoras del este del país con Yanbu, en el mar Rojo. Su importancia aumentó durante la crisis porque permite evitar el estrecho de Ormuz para una parte significativa del petróleo saudí destinado a los mercados internacionales.

El Economista señala que la infraestructura se encuentra ya cerca de recuperar plenamente su funcionamiento. Esa capacidad adicional se suma al aumento de los movimientos marítimos y mejora las posibilidades de Arabia Saudí de mantener sus exportaciones incluso si persisten dificultades en el Golfo Pérsico.

Para el mercado, el cambio es relevante porque el riesgo de Ormuz había sido uno de los principales motores del encarecimiento del crudo. Antes de la crisis, el estrecho concentraba alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo y derivados, por lo que cualquier reducción sostenida de los tránsitos se trasladaba rápidamente a las cotizaciones, los fletes y los costes de aseguramiento.

La prima de riesgo comienza a desinflarse

La caída de este martes refleja por tanto algo más que una variación diaria del Brent. Los operadores están recalculando la probabilidad de que la interrupción energética se prolongue y la cantidad de petróleo que puede volver al mercado por las diferentes rutas disponibles.

La evolución es especialmente relevante para Europa, altamente dependiente de las importaciones energéticas. España y Francia habían empezado a absorber el impacto del crudo por encima de los 100 dólares a través de los precios mayoristas de combustibles, los costes logísticos y las expectativas de inflación. Una caída sostenida del Brent reduciría esa presión, aunque su traslado a las gasolineras no sería inmediato por los inventarios, los márgenes de refino, el transporte y la fiscalidad.

En el corredor mediterráneo y la Eurorregión, la evolución afecta directamente al transporte por carretera, la logística portuaria, la aviación y las empresas intensivas en energía. El Perthus concentra miles de movimientos diarios de camiones entre España y Francia, de modo que una estabilización del combustible puede aliviar uno de los principales costes que se habían disparado con la crisis.

La siguiente referencia será comprobar si la recuperación de los tránsitos por Ormuz se consolida y si el oleoducto saudí mantiene su capacidad restaurada. Mientras esos dos factores continúen mejorando, el mercado tendrá menos motivos para mantener íntegra la prima de riesgo acumulada durante las últimas semanas.

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