BARCELONA — La cesta de crudos de la OPEP ha escalado hasta 123,11 dólares por barril, su nivel más alto desde el 7 de abril. El dato no significa que el Brent europeo haya alcanzado los 123 dólares: se trata de dos referencias distintas. La cesta OPEP reúne doce calidades de petróleo producidas por los miembros de la organización y está actualmente más expuesta a las perturbaciones de Oriente Medio.
El indicador subió un 5,6 % en una sola sesión, 6,51 dólares frente a los 116,60 dólares anteriores. Desde el 4 de septiembre encadena seis sesiones al alza y acumula una revalorización del 26 %, según los datos difundidos por la organización.
Una brecha que revela dónde está la tensión
La diferencia con el Brent permite medir mejor el impacto de la crisis sobre los barriles procedentes de Oriente Medio. Mientras la cesta OPEP alcanzaba los 123,11 dólares con datos del lunes, el Brent cerraba esa sesión en 105,68 dólares. El martes, la referencia europea avanzó todavía más y terminó en 108,75 dólares.
La presión se ha intensificado tras los ataques contra infraestructuras energéticas saudíes y las dificultades en el oleoducto Este-Oeste, una vía esencial para transportar petróleo hacia el mar Rojo evitando el estrecho de Ormuz. A ello se suman las alteraciones del tráfico marítimo regional y la tensión alrededor de Bab el Mandeb.
Este miércoles el Brent ha retrocedido hacia los 107 dólares después de que Arabia Saudí ofreciera volúmenes adicionales a través de Omán. El movimiento introduce algo de alivio, pero no borra el encarecimiento acumulado ni los problemas de suministro de productos refinados.
El riesgo europeo está en la transmisión
Para Europa, la cesta OPEP no es la referencia directa utilizada para fijar el precio del carburante. Su subida funciona, sin embargo, como una señal de la presión que soportan determinados suministros y de la prima geopolítica incorporada al mercado.
El punto de vigilancia se desplaza ahora hacia el diésel y los costes de refinado. Los precios europeos del gasóleo se mantienen cerca de máximos históricos por la escasez de oferta y las perturbaciones en Oriente Medio y Europa oriental. La combinación de crudo caro, productos refinados tensionados y logística más costosa aumenta el riesgo de nuevas transmisiones hacia los carburantes, el transporte y, posteriormente, la inflación.

