El Brent supera los 97 dólares y eleva la presión energética entre España y Francia

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Repsol

BARCELONA — El petróleo abre la semana con una nueva señal de tensión para la economía de la Eurorregión. El Brent superó este lunes los 97 dólares por barril, después de ganar un 7,8% la semana pasada, mientras el tráfico de buques de materias primas por el estrecho de Ormuz ha caído a su nivel más bajo desde mayo. La combinación amenaza con prolongar la presión sobre los carburantes, el transporte y los costes logísticos tanto en España como en Francia.

Según datos de Kpler citados por Reuters, durante los últimos diez días han atravesado Ormuz una media de apenas diez buques de materias primas diarios. El sábado se observaron solo dos y desde el miércoles no habría salido ningún gran petrolero VLCC. La caída coincide con una escalada de ataques entre Estados Unidos e Irán contra buques en la zona, aumentando el riesgo para las rutas que conectan el Golfo con los mercados internacionales.

El diésel, el principal punto de tensión

El impacto europeo no depende únicamente del precio del crudo. El mercado de productos refinados está todavía más tensionado: el diferencial del diésel respecto al petróleo alcanzó esta semana niveles récord en el sur de Europa. Además, las reservas de fuel en grandes centros internacionales se encuentran alrededor de un 30% por debajo de los niveles estacionales, según datos recogidos por Reuters.

En España, los carburantes acumulaban ya nueve semanas consecutivas de subidas antes de esta nueva escalada. El último Boletín Petrolero europeo situaba el gasóleo en 1,865 euros por litro y la gasolina en 1,732 euros. El Gobierno mantiene hasta finales de septiembre reducciones fiscales temporales, pero un Brent persistentemente cerca de los 100 dólares puede trasladar nueva presión a los precios mayoristas.

Una frontera con dos facturas energéticas

La situación es especialmente visible en el eje franco-español. La fiscalidad y las medidas nacionales hacen que el impacto final sea diferente a ambos lados de los Pirineos, pero transportistas, empresas industriales y hogares están expuestos al mismo choque internacional. Francia publica semanalmente sus precios nacionales, mientras España dispone de información diaria por estaciones; en ambos mercados la evolución de los productos refinados será ahora tan importante como la del propio Brent.

Los puertos mediterráneos también entran en la ecuación. Barcelona y Valencia dependen de grandes flujos marítimos internacionales y un encarecimiento del combustible de los buques puede trasladarse progresivamente al coste del transporte. Reuters advierte de una posible escasez mundial de fuel marítimo, mientras algunas navieras ya anuncian ajustes de tarifas desde el Mediterráneo occidental.

Para Repsol y TotalEnergies, el petróleo caro puede mejorar determinados márgenes de producción y refino, pero también aumenta la volatilidad y el riesgo sobre la demanda. La próxima referencia será comprobar si el Brent consolida los 97 dólares durante la sesión europea. Goldman Sachs advierte de que una intensificación de los ataques contra buques en Oriente Medio podría llevar el barril hasta los 120 dólares; una normalización de los flujos, en cambio, devolvería presión bajista al mercado.

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