ESTRASBURGO — Ursula von der Leyen llega este miércoles al discurso sobre el Estado de la Unión con una agenda europea dominada por la seguridad, la competitividad y la necesidad de reducir dependencias estratégicas. La intervención ante el Parlamento Europeo debe fijar las prioridades políticas de la Comisión para el próximo año y llega en un contexto marcado por la guerra en Ucrania, la presión sobre la defensa europea, las tensiones comerciales y la búsqueda de una política industrial más autónoma.
La defensa será uno de los principales ejes. La UE ha puesto en marcha SAFE, con hasta 150.000 millones de euros en préstamos para compras conjuntas, mientras intenta aumentar la producción militar europea y coordinar mejor las adquisiciones. El debate ya no se limita a cuánto gastar, sino a qué fabricar en Europa, con qué socios y cómo asegurar componentes, materias primas y tecnologías críticas.
Competitividad y energía
La economía será el segundo gran frente. Bruselas busca recuperar competitividad frente a Estados Unidos y China mientras las empresas europeas afrontan costes energéticos, necesidades de inversión y una regulación que parte de la industria considera demasiado compleja. La Comisión ha convertido la simplificación normativa, la inversión y la autonomía tecnológica en elementos centrales de su programa.
La energía vuelve además al primer plano por las tensiones sobre las rutas petroleras y el encarecimiento del crudo. Para la UE, reducir la vulnerabilidad energética significa combinar diversificación de proveedores, interconexiones, renovables, electrificación y seguridad de las cadenas de suministro.
Ucrania, comercio y nuevas alianzas
Von der Leyen deberá también situar la relación con Ucrania, el futuro de la seguridad europea y la política comercial. La relación con Washington atraviesa una etapa más difícil y Bruselas intenta simultáneamente reforzar vínculos con socios considerados fiables.
Ahí adquiere significado la presencia de Mark Carney. El primer ministro canadiense será invitado en Estrasburgo en una semana en la que Ottawa y Bruselas quieren exhibir una relación cada vez más amplia en defensa, comercio, minerales críticos, energía y tecnología.
El discurso servirá además para medir hasta dónde quiere llegar la Comisión en la construcción de una Europa capaz de actuar con mayor autonomía sin cerrarse a sus aliados. No todas las prioridades se traducirán necesariamente en anuncios legislativos inmediatos: el Estado de la Unión es también una hoja de ruta política. Pero las palabras de von der Leyen permitirán identificar qué expedientes pretende convertir Bruselas en prioridades durante los próximos doce meses.

