La Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) ha pedido este miércoles a las compañías europeas que no operen en el espacio aéreo de Jordania. La nueva recomendación afecta a la región de información de vuelo de Amán, en todas las altitudes, y permanecerá vigente hasta el 31 de agosto, salvo revisión anticipada.
Un riesgo elevado para los vuelos civiles
La EASA considera que el rápido deterioro de la seguridad desde mediados de julio ha elevado el peligro para la aviación civil. La agencia cita los ataques recurrentes con misiles y drones, la actividad de los sistemas de defensa aérea jordanos y el riesgo de que un avión comercial sea identificado erróneamente durante una operación militar.
El boletín europeo también advierte sobre los sobrevuelos de misiles, las intercepciones y la posible caída de restos. La recomendación se aplica tanto a los operadores certificados en la Unión Europea como a las compañías de terceros países autorizadas por la EASA cuando vuelan hacia, desde o dentro del territorio europeo.
Desvíos y costes adicionales para las aerolíneas
La decisión puede obligar a modificar rutas entre Europa, Oriente Próximo y parte de Asia. Evitar el espacio aéreo jordano puede ampliar los tiempos de vuelo, aumentar el consumo de combustible y provocar cambios de horarios o conexiones. Las compañías españolas y francesas deberán integrar el nuevo aviso en sus evaluaciones de riesgo y seguir las publicaciones aeronáuticas disponibles.
No se trata de un cierre formal decretado por las autoridades jordanas. La EASA emite una recomendación de seguridad para los operadores europeos porque considera insuficientes las medidas públicas de mitigación disponibles ante la actividad militar.
La alerta regional se prolonga hasta finales de agosto
La agencia ha extendido igualmente hasta el 31 de agosto sus avisos sobre Bahréin, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y el golfo de Omán. Los boletines relativos a Irán, Irak y Líbano también permanecen vigentes hasta finales de agosto.
La EASA, la Comisión Europea y los Estados miembros seguirán revisando la situación. La próxima actualización deberá confirmar si las aerolíneas anuncian cancelaciones, desvíos concretos o modificaciones de sus programas desde aeropuertos españoles y franceses.

