CEUTA — Marruecos ha rechazado que la permanencia en Ceuta de migrantes que accedieron irregularmente desde territorio marroquí pueda atribuirse a una negativa de Rabat a aceptar su devolución. El ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, ha asegurado que, si algunas personas no han sido retornadas, corresponde a España explicar las razones.
«Si los migrantes no han sido devueltos de Ceuta a Marruecos, hay que preguntar a España por qué», afirmó Burita al ser interrogado sobre la situación migratoria en la frontera. El jefe de la diplomacia marroquí defendió además la cooperación entre ambos países y sostuvo que Marruecos cumple sus compromisos en materia migratoria.
Las declaraciones llegan después de semanas de fuerte presión sobre el perímetro fronterizo de Ceuta y de sucesivos intentos de entrada, un escenario que ha vuelto a colocar la cooperación hispano-marroquí en el centro del debate político español. Las autoridades españolas han reforzado la vigilancia mientras la gestión de las personas que consiguen alcanzar territorio español continúa dependiendo de procedimientos policiales, administrativos y judiciales diferentes según cada caso.
La respuesta de Rabat introduce así un nuevo elemento en la discusión sobre las devoluciones. Marruecos no asume que la permanencia de estas personas en Ceuta se deba a una falta de colaboración de sus autoridades y traslada a la parte española la explicación sobre los casos en los que no se ha producido un retorno.
Rabat defiende la cooperación fronteriza
Burita ha insistido en que la cooperación migratoria con España funciona y ha defendido el esfuerzo realizado por las fuerzas de seguridad marroquíes para impedir las salidas irregulares hacia territorio español. El Gobierno marroquí presenta esta colaboración como uno de los pilares de la relación bilateral recuperada entre Madrid y Rabat.
La cuestión, sin embargo, sigue teniendo una fuerte dimensión europea. Ceuta constituye una frontera exterior de la Unión Europea y cualquier incremento sostenido de las llegadas afecta no solo a la capacidad de acogida de la ciudad autónoma, sino también al dispositivo español y europeo de control fronterizo.
Las declaraciones de Burita desplazan ahora parte de la presión hacia Madrid: Rabat sostiene que coopera en el control de las salidas y las readmisiones, mientras corresponde a España determinar por qué determinados migrantes que han alcanzado Ceuta permanecen en territorio español. La gestión efectiva de cada devolución dependerá, en cualquier caso, de las circunstancias individuales y del marco jurídico aplicable.

