MADRID — La inflación volvió a acelerarse en España en julio. El Ãndice de precios de consumo se situó en el 3,5 % interanual, tres décimas por encima de junio, según el indicador adelantado publicado por el Instituto Nacional de EstadÃstica (INE).
El repunte se explica principalmente por los carburantes y la electricidad, cuyos precios aumentaron más que en julio del año pasado. La estimación deberá confirmarse con el dato definitivo, pero ya refleja una nueva presión sobre los presupuestos de los hogares y los costes de las empresas.
La inflación subyacente también avanza
El indicador que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos subió una décima, hasta el 3,0 %. Esta evolución muestra que las tensiones no se concentran únicamente en la energÃa. El Ãndice armonizado utilizado para las comparaciones europeas alcanzó, por su parte, el 3,8 %.
La combinación de una inflación general al alza y una subyacente todavÃa elevada limita la mejora del poder adquisitivo. También puede retrasar el alivio de algunos costes financieros si modifica las expectativas sobre la polÃtica monetaria europea.
Más presión para el transporte y la actividad
El encarecimiento de los carburantes afecta de forma directa al transporte de mercancÃas, al turismo y a los trabajadores que dependen del vehÃculo. En territorios fronterizos, donde los desplazamientos y la logÃstica tienen un peso considerable, el efecto puede trasladarse con rapidez a los márgenes empresariales.
El dato coincide con una aceleración del PIB español al 0,7 % en el segundo trimestre. La economÃa mantiene, por tanto, un crecimiento sólido, pero lo hace con precios que vuelven a ganar velocidad. El detalle definitivo permitirá medir la contribución de cada componente y comprobar si el repunte energético se extiende a otros bienes y servicios.

