El precio del petróleo Brent superó este miércoles los 95 dólares por barril, acelerando la presión sobre los carburantes, el transporte y los costes de las empresas europeas. El crudo de referencia en Europa llegó a alcanzar los 95,24 dólares, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense se situó cerca de los 88 dólares.
La subida, superior al 4 % durante la sesión, está vinculada al aumento de la tensión geopolítica y a las amenazas sobre dos rutas esenciales para el comercio energético mundial: el estrecho de Ormuz y Bab el Mandeb. Cualquier perturbación en estos pasos puede afectar rápidamente al suministro y elevar la prima de riesgo incorporada a los precios.
Carburantes y transporte, bajo una presión renovada
El movimiento del Brent no se traslada de forma inmediata y automática a las estaciones de servicio, pero si se mantiene puede terminar encareciendo la gasolina y el diésel. El impacto dependerá también del tipo de cambio entre el euro y el dólar, de los márgenes de distribución, de la fiscalidad y del nivel de los inventarios.
Para el corredor económico entre España y Francia, la evolución del crudo afecta especialmente al transporte por carretera. Los miles de camiones que cruzan diariamente el paso del Perthus afrontan una posible subida de sus costes operativos, con efectos posteriores sobre la logística, la distribución y el precio final de determinados productos.
Las compañías aéreas y las empresas intensivas en energía también quedan expuestas. En plena campaña estival, un petróleo más caro puede aumentar el coste del combustible de aviación y reducir los márgenes de las aerolíneas, aunque parte del riesgo esté cubierto mediante contratos financieros.
Una nueva amenaza para la inflación europea
El avance hasta los 95 dólares añade incertidumbre a las perspectivas de inflación. La energía influye directamente en los precios al consumo y, de forma indirecta, en la producción industrial, la agricultura, la movilidad y el transporte de mercancías. Una subida prolongada podría dificultar la normalización de los precios y pesar sobre las decisiones de los bancos centrales.
El mercado seguirá ahora la evolución de las rutas marítimas, las posibles interrupciones de suministro y la respuesta de los principales países productores. La duración del movimiento será decisiva: un pico puntual tendría un efecto limitado, mientras que la consolidación del Brent por encima de los 95 dólares aumentaría el riesgo de repercusión sobre los carburantes europeos.
La referencia de 93 dólares utilizada al inicio de la jornada ha quedado superada. El nuevo umbral de 95 dólares refleja una aceleración sustancial del mercado y obliga a vigilar tanto el cierre europeo como la reacción de las cotizaciones energéticas durante las próximas sesiones.

