Alphabet, la matriz de Google, sufrió este miércoles una caída cercana al 7% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street tras presentar unos resultados trimestrales que no alcanzaron las expectativas de beneficio de los analistas. La reacción bursátil llegó pese al crecimiento de los ingresos y al fuerte avance de Google Cloud, impulsado por la demanda de servicios de inteligencia artificial.
La compañía registró un beneficio por acción de 2,12 dólares en el tercer trimestre, frente a los 3,02 dólares previstos por el mercado. Su facturación aumentó un 25% interanual, hasta los 127.600 millones de dólares, ligeramente por encima de las estimaciones.
La diferencia entre el crecimiento de la actividad y la rentabilidad final explica buena parte de la reacción de los inversores.
Google Cloud duplica sus ingresos
El negocio de computación en la nube volvió a destacar dentro del grupo. Google Cloud alcanzó una facturación de 30.700 millones de dólares, un 103% más que un año antes, mientras que su beneficio operativo ascendió a 11.100 millones.
El beneficio operativo consolidado de Alphabet creció un 30%, hasta los 40.600 millones de dólares. Sin embargo, una pérdida vinculada a inversiones financieras redujo el resultado neto en aproximadamente 6.700 millones de dólares después de impuestos.
La inversión en inteligencia artificial presiona la caja
Alphabet destinó 51.400 millones de dólares a inversiones de capital durante el trimestre, más del doble que en el mismo periodo del año anterior. El desembolso responde principalmente a la construcción de centros de datos, servidores e infraestructura tecnológica para sus servicios de inteligencia artificial.
El flujo de caja libre fue negativo en unos 9.100 millones de dólares, una cifra que intensificó las dudas sobre el ritmo de inversión y su financiación.
El mercado empieza a exigir a las grandes tecnológicas algo más que crecimiento: resultados capaces de demostrar que el despliegue masivo de infraestructura de inteligencia artificial puede traducirse en una generación sostenible de efectivo.
Alphabet afronta así una paradoja. Su negocio en la nube crece con fuerza, pero la magnitud de las inversiones necesarias para sostener esa expansión está condicionando la valoración bursátil del grupo.

