BARCELONA — Estados Unidos e Irán han mantenido este martes tres horas de conversaciones directas en Nueva York mientras la reapertura del estrecho de Ormuz entra en el centro de la negociación. Donald Trump confirmó el encuentro entre representantes de ambos países al margen de la Asamblea General de la ONU y aseguró que habrá otra reunión «en un futuro muy próximo».
El enviado especial estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner participaron en las conversaciones con la delegación iraní. Trump calificó la reunión de «muy buena» y «muy productiva», pero Washington no ha anunciado ningún acuerdo, calendario de reapertura del estrecho ni aceptación de las condiciones planteadas por Teherán.
Ormuz entra en la negociación
La reunión se produce después de que responsables iraníes trasladaran una propuesta para reabrir el estrecho. Reuters informó este martes, citando a un alto funcionario iraní, de que Teherán podría restablecer la navegación en un plazo de siete días si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo sobre los puertos iraníes. La propuesta había sido transmitida a Washington a través de mediadores el 16 de septiembre.
Las informaciones iraníes sitúan también entre las exigencias el fin de las hostilidades y el desbloqueo de activos congelados. Sin embargo, las versiones procedentes de Teherán han sido contradictorias durante la jornada: la agencia semioficial Fars negó previamente que existiera una propuesta en los términos publicados por Reuters y Kyodo.
Por ello, la existencia de conversaciones directas queda confirmada por Washington, pero no puede darse todavía por cerrado el contenido exacto de un eventual acuerdo. Tampoco existe una fecha acordada para la reapertura de Ormuz.
Una negociación capaz de mover el petróleo
El estrecho se ha convertido en uno de los principales riesgos para el mercado energético mundial. La Organización Marítima Internacional contabiliza 82 incidentes confirmados en el estrecho y Oriente Medio hasta el 21 de septiembre, con 23 marinos fallecidos. La OMI reclama desde hace meses el restablecimiento de una navegación segura y sin obstáculos.
Una reapertura sostenida podría aliviar las restricciones sobre los flujos de crudo y productos refinados y modificar las perspectivas para el Brent, el diésel y el queroseno en Europa. El mercado ha reaccionado durante la jornada a cada señal de posible distensión entre Washington y Teherán, aunque el riesgo marítimo sigue presente.
Para Europa, el desarrollo coincide con otra fuente de incertidumbre: Trump estudia restringir las exportaciones estadounidenses de diésel para contener los precios internos. Una mejora de la navegación por Ormuz podría aliviar parte de la presión internacional sobre los combustibles; un fracaso de las conversaciones mantendría, por el contrario, la prima de riesgo energético.
Otra reunión ya está prevista
El siguiente movimiento dependerá de la concreción de las negociaciones. Trump asegura que una nueva reunión con Irán está prevista próximamente, pero no ha comunicado fecha. También queda pendiente una confirmación iraní detallada sobre quién participó en las tres horas de conversaciones y qué condiciones fueron presentadas directamente a los enviados estadounidenses.
Hasta entonces, el cambio sustancial es diplomático: Washington confirma un contacto directo de alto nivel con la delegación iraní mientras la reapertura de Ormuz forma parte de las condiciones que Teherán vincula a una reducción de la presión militar y al levantamiento del bloqueo.

