MADRID — Iberdrola quiere extender la electrificación al sector naval que presta servicio a la eólica marina. El presidente ejecutivo de la compañía, Ignacio Galán, ha visitado las instalaciones de Astilleros Ría de Vigo, donde se construye un nuevo buque eléctrico de operaciones para Bibby Marine equipado con más de 24 MWh de capacidad de almacenamiento mediante baterías.
El proyecto conecta directamente la construcción naval gallega con la expansión de la eólica marina. El barco, diseñado por Seaplace, dispondrá de propulsión eléctrica, motores auxiliares de metanol y capacidad para transportar varios miles de toneladas. Su función será prestar apoyo a las operaciones de los parques offshore, reduciendo al mismo tiempo las emisiones generadas por los propios trabajos marítimos.
Durante la visita, Galán defendió la electrificación como una herramienta para mejorar la competitividad industrial, reforzar la autonomía energética y avanzar en la descarbonización. El sector naval ocupa además una posición relevante en la cadena de suministro de los parques marinos, cuya construcción requiere buques especializados para transportar componentes, instalar aerogeneradores y realizar tareas posteriores de mantenimiento.
Otros 10.000 millones para crecer en eólica marina
La apuesta se produce mientras Iberdrola amplía significativamente su cartera offshore. La eléctrica ha invertido ya unos 13.000 millones de euros en instalaciones situadas en Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Francia, que suman 3.200 MW de potencia.
A estos activos se añadirán East Anglia 2 y 3, en Reino Unido, y Windanker, en Alemania. Los tres proyectos suman alrededor de 2.700 MW y supondrán una inversión cercana a otros 10.000 millones de euros. Windanker, por ejemplo, contará con 315 MW y 21 aerogeneradores de hasta 15 MW, con su entrada en operación prevista para el último trimestre de 2026.
Iberdrola dispone además de East Anglia 1 North, de unos 900 MW y ya autorizado para concurrir a futuras subastas británicas, junto con otros proyectos en desarrollo, entre ellos en Australia.
La construcción del buque en Vigo incorpora así a la industria naval española a una cadena de inversión que supera el propio desarrollo de los parques. Para Iberdrola, electrificar también los barcos encargados de construirlos y mantenerlos permite reducir las emisiones asociadas a la actividad offshore y avanzar hacia una cadena industrial de la eólica marina con una menor huella de carbono.

