PARÍS — La economía francesa volvió a crecer en el segundo trimestre de 2026, pero a un ritmo limitado. El producto interior bruto aumentó un 0,2 % entre abril y junio, después de la contracción del 0,1 % registrada durante los tres primeros meses del año.
El dato marca una salida técnica del terreno negativo, sin constituir una aceleración sólida. Francia queda además muy por debajo de España, cuyo PIB avanzó un 0,7 % en el mismo periodo.
Las exportaciones impulsan el trimestre
La mejora se apoyó principalmente en el rebote del comercio exterior. Las exportaciones contribuyeron al crecimiento, mientras que la inversión siguió retrocediendo. Esta composición limita el alcance de la recuperación, porque las decisiones de gasto de las empresas continúan condicionadas por la incertidumbre económica y financiera.
El consumo de los hogares aportó cierto apoyo, pero no bastó para generar un avance más intenso. La debilidad de la demanda interna sigue siendo uno de los principales obstáculos para las empresas dependientes del mercado francés.
Un rebote todavía frágil para Occitania
En el sur de Francia, el crecimiento nacional ofrece una señal de estabilización para el turismo, la industria y los servicios. Sin embargo, una expansión del 0,2 % difícilmente puede traducirse en una mejora rápida de la inversión o del empleo.
La diferencia con España afecta de forma particular a las empresas que operan a ambos lados de los Pirineos. Mientras el mercado español mantiene un ritmo sostenido, la actividad francesa avanza con mayor cautela. El resultado también complica la situación presupuestaria del Estado: un crecimiento débil limita los ingresos fiscales y reduce el margen disponible para financiar nuevas políticas públicas.

