MADRID — La economía española aceleró su crecimiento en el segundo trimestre de 2026. El producto interior bruto avanzó un 0,7 % entre abril y junio, una décima más que en los tres primeros meses del año y por encima del 0,6 % esperado por el consenso de analistas.
En términos interanuales, el crecimiento se mantuvo en el 2,7 %, según el avance publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). España conserva así un ritmo claramente superior al de Francia, cuyo PIB aumentó un 0,2 % durante el mismo periodo.
La demanda interna sostiene el avance
El consumo de los hogares creció un 0,7 % en el trimestre, mientras que la formación bruta de capital aumentó un 0,5 %. La demanda nacional aportó seis décimas al crecimiento trimestral y el sector exterior añadió una décima.
El dato confirma la resistencia de la actividad pese al encarecimiento de la energía y a un entorno europeo débil. Para las empresas, el mantenimiento del consumo y de la inversión ofrece una base favorable, aunque la evolución de los costes y de los tipos de interés seguirá condicionando las decisiones durante la segunda mitad del año.
Una ventaja creciente frente a Francia
La diferencia entre ambos lados de los Pirineos vuelve a ser significativa. Mientras España acelera, Francia registra una recuperación limitada y la inversión continúa mostrando fragilidad. Esta divergencia afecta directamente a las perspectivas comerciales de las empresas catalanas, aragonesas y occitanas que trabajan en los dos mercados.
La estimación del INE es provisional y será revisada con información más completa. El Gobierno deberá ahora decidir si el resultado justifica una actualización de sus previsiones para el conjunto de 2026. La lectura también tendrá que completarse con los datos de la zona euro.

