BARCELONA — La Unión Europea y Canadá celebran este viernes en Montreal la segunda jornada de su vigesimoprimera cumbre con el objetivo de sentar las bases de una «Alianza para el Futuro» que amplíe la cooperación económica, tecnológica y de seguridad. Pero la propuesta de Ursula von der Leyen de convertir a Canadá en el primer «miembro asociado» de la UE ha abierto una discrepancia entre los gobiernos europeos: esa denominación ha quedado fuera del proyecto de declaración conjunta.
La presidenta de la Comisión Europea defendió el jueves en Montreal una asociación sin adhesión. Su planteamiento aspira a acercar las políticas y mecanismos de cooperación de Bruselas y Ottawa sin convertir al país norteamericano en un Estado miembro ni otorgarle los derechos previstos para una adhesión formal. El concepto no constituye actualmente una categoría jurídica definida en los tratados de la UE.
Una alianza que va más allá del comercio
El primer ministro canadiense, Mark Carney, se reúne con Von der Leyen y con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, para concretar iniciativas en inteligencia artificial, materias primas críticas, energía, investigación y defensa. La seguridad de las cadenas de suministro y la reducción de dependencias exteriores figuran entre los principales objetivos.
La relación ya dispone de una base económica importante. Según el Consejo Europeo, el intercambio bilateral de bienes y servicios alcanzó aproximadamente 130.000 millones de euros en 2025, más de un 80 % por encima de 2016. El acuerdo comercial CETA se aplica provisionalmente desde 2017. Canadá participa también en el instrumento europeo de compras conjuntas de defensa SAFE, dotado con 150.000 millones de euros.
Las reservas europeas frenan la fórmula institucional
Según informaciones publicadas por Reuters y otros medios, Alemania y varios socios se opusieron a incorporar la expresión «miembro asociado» en el texto común. El borrador opta por una «asociación cada vez más estrecha», aunque Von der Leyen mantiene su propuesta política.
La distinción es relevante: el acercamiento de Canadá no supone una ampliación territorial de la UE ni una incorporación automática a sus instituciones. Tampoco está definido todavía qué obligaciones, mecanismos de decisión o acceso a programas europeos tendría una eventual asociación reforzada.
Un nuevo marco para la industria europea
Para España y Francia, la negociación puede abrir oportunidades en sectores como la aeronáutica, la energía, las infraestructuras, las tecnologías digitales y la defensa, con posibles efectos sobre los polos industriales de Cataluña y Occitania. Su alcance dependerá de los acuerdos concretos y de las condiciones de acceso a los mercados y programas compartidos.
Los dirigentes tienen prevista una ceremonia de firma y una comparecencia conjunta este viernes. La declaración final permitirá comprobar qué compromisos son inmediatos y cuáles quedan pendientes de negociación.

