BRUSELAS — La alerta sobre un supuesto plan ruso para atacar con drones España, Francia o Italia pierde consistencia después de que París y Roma hayan asegurado no disponer de información que confirme ese escenario. La amenaza híbrida rusa continúa, sin embargo, en el centro de las preocupaciones europeas y Bruselas mantiene el refuerzo de la protección frente a drones, sabotajes y ataques contra infraestructuras críticas.
La información inicial apuntaba a que la CIA había advertido a varios países europeos sobre la posibilidad de que Rusia utilizara drones Gerbera lanzados desde buques mercantes para atacar objetivos en el sur de Europa. España, Francia e Italia aparecían entre los países potencialmente afectados.
El escenario provocó una rápida repercusión política y mediática, pero los desmentidos posteriores obligan ahora a diferenciar entre esa amenaza concreta y el riesgo general que las instituciones europeas atribuyen a las operaciones híbridas rusas.
Francia ha asegurado que sus servicios no recibieron de la CIA la alerta descrita. Emmanuel Macron afirmó que no existe constancia de esa comunicación, mientras el ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, señaló que la información tampoco encontraba confirmación por parte italiana.
Una alerta sin confirmar no elimina la amenaza
Los desmentidos reducen así la consistencia del escenario específico de un ataque contra España, Francia e Italia. No significan, sin embargo, que Europa considere desaparecido el riesgo asociado a los drones o a otras operaciones rusas.
La UE lleva meses reforzando su respuesta ante amenazas híbridas que incluyen ciberataques, sabotajes, campañas de desinformación e incidentes alrededor de infraestructuras estratégicas. Los drones se han convertido además en una preocupación creciente después de distintos episodios registrados en territorio europeo.
La Comisión Europea y los Estados miembros trabajan en el fortalecimiento de las capacidades de detección e interceptación y en una mayor protección de aeropuertos, instalaciones energéticas, redes de transporte y otras infraestructuras críticas.
Europa separa el riesgo real de las alertas no verificadas
La secuencia obliga sobre todo a separar dos niveles de amenaza. Por un lado, no existe a esta hora una confirmación pública suficiente de la supuesta alerta de la CIA sobre un ataque ruso dirigido específicamente contra España, Francia e Italia. Por otro, los gobiernos europeos continúan considerando real el incremento de las amenazas híbridas vinculadas a Rusia.
Bruselas mantiene por ello una estrategia de preparación y prevención sin validar automáticamente cada escenario que circula sobre posibles ataques.
Para la UE, el desafío pasa también por evitar que una amenaza real y persistente genere alarmas basadas en informaciones todavía no confirmadas. La alerta concreta pierde fuerza; la vigilancia europea frente a Rusia, en cambio, permanece.

