BARCELONA — El Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica ha recibido 12.143 alegaciones al Plan territorial sectorial para la generación eléctrica eólica y fotovoltaica, el PLATER. La cifra confirma la fuerte movilización provocada por el documento que debe ordenar dónde y bajo qué condiciones se instalarán las infraestructuras renovables en Catalunya durante las próximas décadas.
El Institut Català d’Energia ya ha iniciado el análisis de las aportaciones y asegura que incorporará todas las que sean «técnicamente viables». Una vez revisado el texto, el Govern abrirá un segundo periodo de información pública, tal como había acordado con las entidades municipalistas.
El territorio cuestiona el reparto
Entre los alegantes figuran consejos comarcales, ayuntamientos, sindicatos agrarios, entidades ecologistas y plataformas locales. Las críticas se concentran en la distribución territorial de parques solares y eólicos, la protección de suelos agrícolas, el impacto paisajístico y la capacidad real de los municipios para decidir sobre los proyectos.
El PLATER pretende evitar una implantación desordenada. Prioriza cubiertas, edificios y suelos ya artificializados, y establece criterios para determinar la capacidad de acogida de los terrenos no urbanizados. El planteamiento preliminar limita al 5% la superficie municipal destinada a generación renovable, aunque la aplicación concreta de las cuotas ha provocado oposición en varias comarcas.
Una transición energética bajo presión
El debate llega cuando Catalunya continúa lejos de sus objetivos energéticos. Las renovables cubrieron el 15,3% de la demanda energética en 2025, mientras la generación nuclear mantuvo un peso dominante. El Govern defiende que el plan debe reducir la dependencia exterior, acelerar la descarbonización y ofrecer seguridad jurídica a las inversiones.
La avalancha de alegaciones no paraliza automáticamente la tramitación, pero obliga a revisar mapas, criterios y justificaciones. La segunda exposición pública será decisiva para comprobar qué cambios acepta el Ejecutivo y si logra reducir el rechazo local sin retrasar todavía más la instalación de nueva potencia.
Equilibrio entre urgencia y aceptación
El reto consiste en conciliar dos exigencias: desplegar con rapidez la eólica y la fotovoltaica y evitar que las zonas rurales asuman de forma desproporcionada sus impactos. La respuesta del Govern a las 12.143 aportaciones mostrará si el PLATER puede convertirse en un pacto territorial o si seguirá siendo un foco de conflicto entre transición energética, agricultura, paisaje y autonomía municipal.

