La industria del automóvil en Cataluña vive una transformación sin precedentes. La alianza estratégica entre SEAT, filial del grupo Volkswagen, y Ebro EV Motors ha convertido el eje industrial catalán en uno de los principales polos europeos del vehículo eléctrico, con una inversión conjunta que supera los 10.000 millones de euros respaldada por los fondos NextGenerationEU.
La planta de Martorell, histórico bastión de SEAT, acogerá a partir de 2026 la producción del Cupra Raval, primer modelo eléctrico de la marca concebido íntegramente en suelo catalán. En paralelo, la antigua factoría de Nissan en la Zona Franca de Barcelona ha resucitado bajo la bandera de Ebro EV Motors, con la fabricación de su todoterreno eléctrico y la creación de más de 1.200 empleos directos.
Ambos proyectos se benefician de las ayudas del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del vehículo eléctrico, dotado con 2.975 millones de euros a escala estatal. Cataluña ha captado la mayor parte de estos recursos gracias a la densidad de su tejido industrial y a la presencia de una cadena de valor completa que abarca desde la fabricación de baterías hasta el ensamblaje final.
El impacto territorial es significativo. La reindustrialización del motor genera un efecto tractor sobre proveedores, centros tecnológicos y empresas de logística en toda el área metropolitana de Barcelona. La Generalitat estima que el ecosistema del vehículo eléctrico podría representar hasta 40.000 empleos directos e indirectos en el horizonte de 2030.
Con esta doble apuesta, Cataluña aspira a posicionarse como un hub mundial del automóvil eléctrico, capaz de competir con las gigafactorías del norte de Europa y de consolidar su liderazgo industrial en el arco mediterráneo.

