España ha vuelto a situarse entre los países que aspiran a albergar una de las primeras gigafactorías de inteligencia artificial de la Unión Europea. El Gobierno defiende una candidatura público-privada que movilizaría alrededor de 5.000 millones de euros y que contempla una doble implantación: Móra la Nova, en Cataluña, y San Fernando de Henares, en la Comunidad de Madrid.
El anuncio no equivale todavía a una adjudicación. La Comisión Europea mantiene abierta la convocatoria y será EuroHPC, la empresa común europea de informática de alto rendimiento, la que participe en la selección y en la organización del acceso a la capacidad de cálculo. Las primeras decisiones están previstas para comienzos de 2027.
Un proyecto con capital público y privado
El consorcio reúne al Gobierno, la Generalitat de Cataluña, Banco Santander, ACS, Telefónica y Multiverse Computing. El Estado ha autorizado una aportación de 719 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, mientras que la contribución española a EuroHPC alcanza otros 300 millones.
La estructura anunciada combina financiación pública y participación empresarial. Santander, ACS y Telefónica concentran el bloque privado, al que se suma Multiverse Computing. El proyecto aspira a ofrecer potencia de cálculo para universidades, centros de investigación, empresas, pymes, startups y administraciones.
La condición energética será decisiva
Una infraestructura de este tamaño no se decide únicamente por la disponibilidad de suelo. Las instalaciones necesitan una conexión eléctrica estable, redes de alta capacidad, refrigeración, seguridad y capacidad para ampliar el consumo sin poner en riesgo el sistema. El emplazamiento catalán deberá concretar cómo responderá a esas exigencias y qué calendario tendrán las autorizaciones.
La energía será también una cuestión de costes. El entrenamiento y la ejecución de modelos avanzados de inteligencia artificial requieren grandes volúmenes de electricidad. La competitividad de la candidatura dependerá por ello del precio, la disponibilidad de generación renovable, las redes y la capacidad de garantizar suministro continuo.
Qué puede aportar Cataluña
Móra la Nova permitiría vincular el proyecto a una estrategia territorial de digitalización e industria avanzada. La llegada de centros de cálculo podría generar empleo especializado, contratos para empresas tecnológicas y nuevas oportunidades para universidades y centros de investigación. También exigiría formación, conectividad y servicios capaces de acompañar el crecimiento.
La candidatura española se presenta en una convocatoria europea más amplia, con varios países compitiendo por instalaciones de distinta escala. Hasta que Bruselas comunique su decisión, siguen pendientes la potencia final, el reparto de la inversión, los puestos de trabajo, el modelo de gobernanza y el impacto energético.
El proyecto ha entrado en la carrera europea, pero todavía debe superar la evaluación comunitaria. El siguiente paso será transformar el anuncio político y empresarial en una propuesta técnica, financiera y territorial verificable.

