Canadá convierte su giro estratégico en una ofensiva para atraer inversión mundial

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BARCELONA — Canadá quiere transformar su alejamiento progresivo de la dependencia económica de Estados Unidos en una política de inversión. El primer ministro Mark Carney reunió este lunes en Toronto a responsables de algunos de los mayores fondos y grupos financieros internacionales para presentar una cartera de proyectos destinada a atraer capital hacia infraestructuras, energía, minerales críticos, inteligencia artificial e industria.

La iniciativa llega en plena tensión comercial con Washington y mientras Ottawa acelera simultáneamente su acercamiento a la Unión Europea. El Gobierno canadiense pretende movilizar más de un billón de dólares canadienses de inversión durante los próximos cinco años y presentó ante los inversores una lista de más de 160 proyectos susceptibles de recibir capital.

Reducir la dependencia de Estados Unidos

El objetivo económico acompaña una transformación diplomática más amplia. Estados Unidos continúa siendo, con diferencia, el principal mercado de Canadá, pero la guerra comercial impulsada por Donald Trump ha convertido esa dependencia en un riesgo estratégico. Ottawa busca ahora ampliar sus relaciones con Europa y Asia y desarrollar corredores comerciales capaces de llevar energía, minerales y productos canadienses hacia otros mercados.

Carney defendió ante los inversores que Canadá puede ofrecer estabilidad institucional, recursos naturales y acceso a sectores considerados estratégicos. El Gobierno quiere acelerar autorizaciones y seleccionar grandes proyectos de interés nacional para reducir los plazos de desarrollo, uno de los obstáculos señalados tradicionalmente por los inversores.

Europa entra en la ecuación

La ofensiva inversora coincide con una semana especialmente europea para Carney. El primer ministro viajará a Estrasburgo, donde participará en la secuencia política organizada alrededor del discurso sobre el Estado de la Unión y se dirigirá al Parlamento Europeo.

Canadá y la UE disponen ya del CETA, de una asociación de seguridad y defensa y de una cooperación creciente en minerales críticos, energía y tecnología. Ottawa explora además nuevas fórmulas para profundizar esa relación, aunque no existe actualmente un estatuto formal de «miembro asociado» de la Unión aplicable a Canadá.

El encuentro de Toronto añade así una dimensión financiera al giro canadiense. Diversificar ya no significa únicamente firmar acuerdos o estrechar relaciones diplomáticas: implica atraer capital capaz de construir las infraestructuras y capacidades industriales necesarias para que Canadá pueda comerciar más con Europa y depender menos del mercado estadounidense.

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