Análisis | Las posibles elecciones anticipadas amenazan con debilitar a España en la carrera por presidir el BCE

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António COSTA (President of the European Council, EUROPEAN COUNCIL), Pedro SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN (Prime Minister, Spain) Copyright: European Union

BRUSELAS — La posibilidad de que Pedro Sánchez adelante las elecciones generales no solo abre una crisis de calendario político en España. Coincide con una de las negociaciones institucionales más importantes para Madrid en años: la renovación de la cúpula del Banco Central Europeo y la candidatura de Pablo Hernández de Cos para convertirse en el primer español que preside el BCE.

España llega a esa negociación sin representante en el Comité Ejecutivo desde que Luis de Guindos dejó la vicepresidencia el 31 de mayo. Su sucesor, el croata Boris Vujčić, ocupa el cargo desde junio. Pero la salida anticipada de la alemana Isabel Schnabel hacia el FMI ha acelerado una renovación mucho mayor: el mandato del economista jefe Philip Lane termina en mayo de 2027 y el de Christine Lagarde, oficialmente, el 31 de octubre de 2027.

La carrera por sustituir a Lagarde ya ha comenzado

El calendario se está comprimiendo. El Eurogrupo se reúne el 8 de octubre y la renovación del BCE entra ya en la agenda política europea. Lagarde ha dejado abierta la posibilidad de abandonar Fráncfort antes de completar su mandato, mientras la salida de Schnabel obliga a los gobiernos a empezar a negociar un reparto que puede incluir simultáneamente varias plazas del Comité Ejecutivo.

España ha movido ficha antes que otros grandes socios. Sánchez respaldó públicamente el 23 de septiembre a Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales. El neerlandés Klaas Knot figura también entre los nombres que circulan para suceder a Lagarde, mientras Alemania y Francia son actores determinantes en cualquier acuerdo sobre el reparto de poder monetario.

Unas elecciones no retirarían la candidatura española

Un adelanto electoral no eliminaría automáticamente a Hernández de Cos de la carrera. Su perfil es técnico y su trayectoria —Banco de España, Comité de Basilea y BIS— trasciende al Gobierno que lo ha respaldado. Tampoco existe una regla que impida a un Ejecutivo en funciones defender una candidatura europea.

El riesgo es político. La presidencia del BCE no se decide mediante una oposición técnica. Los ministros de Economía y Finanzas construyen los equilibrios y el Consejo Europeo realiza el nombramiento por mayoría cualificada, tras consultar al Parlamento Europeo y al propio BCE. Nacionalidad, equilibrio geográfico, género y reparto de los distintos puestos forman parte de una negociación entre capitales.

Si España entra en campaña precisamente cuando empieza ese intercambio, Madrid podría afrontar semanas con menor capacidad para cerrar alianzas, ofrecer contraprestaciones institucionales o garantizar que la posición defendida por Sánchez será también la del siguiente Gobierno. Eso no equivale a perder la candidatura, pero introduce una variable adicional en una negociación donde la continuidad política tiene valor.

Hernández de Cos necesita votos europeos, no españoles

La paradoja es que el candidato español llega con credenciales técnicas reconocidas. Hernández de Cos ya formó parte del Consejo de Gobierno del BCE como gobernador del Banco de España, presidió el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y dirige desde 2025 el BIS. Su perfil permite a España plantear la batalla por Fráncfort como una candidatura institucional y no estrictamente partidista.

Pero el desenlace dependerá de los gobiernos europeos. España necesita construir una coalición suficientemente amplia entre los países de la zona euro y, finalmente, dentro del Consejo Europeo. Una elección anticipada podría obligar al Gobierno saliente a negociar mientras su continuidad está en cuestión y al eventual Ejecutivo entrante a decidir rápidamente si mantiene la misma estrategia.

España se juega recuperar una silla en el núcleo del euro

La oportunidad va más allá del nombre de Hernández de Cos. Tras la salida de De Guindos, España carece de asiento en el Comité Ejecutivo del BCE pese a ser una de las cuatro grandes economías de la zona euro. La renovación de 2027 ofrece la posibilidad de recuperar presencia en el núcleo que ejecuta la política monetaria europea y, por primera vez, aspirar directamente a su presidencia.

Las posibles elecciones anticipadas no decidirán quién sustituye a Lagarde. Pero pueden coincidir exactamente con el momento en que España necesita máxima continuidad diplomática para defender su candidatura. Mientras Madrid decide si abre una campaña electoral, Bruselas y Fráncfort ya han empezado otra carrera: la del reparto de la próxima cúpula del BCE.

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