PARÍS — Francia vuelve a alejarse de la trayectoria presupuestaria que había prometido a sus socios europeos. El ministro de Economía, Roland Lescure, rebajó este viernes la previsión de crecimiento para 2026 del 0,7% al 0,5% y reconoció que el objetivo de limitar el déficit público al 5% del PIB ya no es alcanzable. Bercy todavía no ha comunicado una nueva cifra.
La revisión llega apenas un día después de que el Insee situara el crecimiento en un 0,4%. No se trata de dos revisiones de una misma previsión: el 0,5% corresponde al escenario del Gobierno y el 0,4% al instituto estadístico. En ambos casos, la señal es la misma: la economía francesa se debilita mientras aumenta el coste de financiar una deuda pública ya elevada.
Una situación que ya vigila Bruselas
¿Es Francia el mal alumno de Europa? La fórmula necesita matices. No es el único Estado miembro con problemas presupuestarios: Austria, Bélgica, Bulgaria, Finlandia, Hungría, Italia, Polonia, Rumanía y Eslovaquia también están sometidos actualmente a un procedimiento por déficit excesivo. Pero el tamaño de la economía francesa y la combinación de déficit elevado, deuda creciente y débil crecimiento convierten su situación en uno de los principales riesgos fiscales de la zona euro.
Francia está bajo procedimiento por déficit excesivo desde 2024. En sus previsiones de primavera, la Comisión Europea ya calculaba un déficit del 5,1% del PIB en 2026 y del 5,7% en 2027 si no se adoptaban nuevas medidas. También proyectaba una deuda del 118,1% este año y superior al 120% en 2027. Son niveles muy alejados de los valores de referencia europeos del 3% para el déficit y del 60% para la deuda, aunque las nuevas reglas fiscales evalúan también la trayectoria de ajuste de cada Estado.
El problema es que París dispone ahora de menos crecimiento para ejecutar ese ajuste. Menor actividad significa menos ingresos fiscales y más dificultad para reducir el déficit sin aumentar impuestos o recortar gasto. Al mismo tiempo, la subida de los tipos de mercado encarece progresivamente el servicio de la deuda. La Comisión ya calculaba que los intereses representarían un 2,6% del PIB en 2026 y un 2,8% en 2027.
El presupuesto de 2027, próxima prueba
La cuestión pasa ahora al terreno político. El Gobierno deberá presentar un presupuesto para 2027 compatible con una Asamblea Nacional fragmentada y con las exigencias de consolidación fiscal europeas. La previsión oficial de crecimiento para 2027 se mantiene por ahora en el 1%, pero la pérdida del objetivo de déficit de 2026 reduce el margen de maniobra desde el punto de partida.
Las consecuencias tampoco se limitarán a París. Si el Estado endurece el gasto, las transferencias a las administraciones territoriales, las inversiones en infraestructuras y determinadas ayudas económicas pueden entrar en los arbitrajes. Para Occitanie, donde el Estado participa en grandes proyectos ferroviarios, industriales y de transición energética, el próximo presupuesto francés tendrá por ello una dimensión directamente eurorregional.
Francia no está sola entre los países europeos bajo vigilancia fiscal. Pero el reconocimiento de que incumplirá incluso un déficit del 5% confirma una anomalía difícil de ignorar: una de las dos mayores economías de la Unión sigue sin encontrar una trayectoria estable para reconducir sus cuentas públicas.

