MADRID — El dinero procedente de la economía sumergida está encontrando en la vivienda una vía para transformarse en activos inmobiliarios en un momento de fuerte encarecimiento del mercado español. Expertos consultados por elEconomista.es advierten de que la entrada de capital no declarado en operaciones inmobiliarias puede añadir presión sobre los precios, especialmente en zonas donde la oferta disponible ya es insuficiente para absorber la demanda.
El fenómeno resulta difícil de cuantificar por su propia naturaleza. No existe una estadística oficial que permita determinar qué porcentaje de las compraventas de vivienda en España incorpora dinero no declarado ni medir de forma aislada su impacto sobre los precios. Las estimaciones sobre la dimensión de la economía sumergida presentan además diferencias importantes según la metodología utilizada.
La vivienda, un activo para transformar capital no declarado
El atractivo del ladrillo reside en su capacidad para conservar valor y convertir liquidez en un activo tangible. El riesgo aparece cuando una parte del precio real de una operación queda fuera de la escritura o cuando fondos de origen no justificado tratan de incorporarse al circuito legal mediante estructuras más complejas.
La normativa española obliga a inmobiliarias y otros profesionales incluidos en la Ley 10/2010 a aplicar controles de prevención del blanqueo. El Sepblac establece además que cualquier operación que presente indicios de estar relacionada con blanqueo de capitales debe ser examinada y, cuando corresponda, comunicada. Los pagos en efectivo están limitados con carácter general a 1.000 euros cuando interviene un empresario o profesional.
Más presión sobre un mercado con poca oferta
La llegada de capital adicional coincide con un mercado que mantiene una fuerte tensión entre oferta y demanda. Los últimos datos notariales disponibles mostraron en mayo una caída interanual del 11,8% en las compraventas, hasta 55.761 operaciones, mientras el precio medio alcanzó 2.049 euros por metro cuadrado, un 8,8% más que un año antes.
Funcas ya ha advertido de que el fuerte incremento de los precios registrado entre 2024 y 2025 ha reabierto el debate sobre los desequilibrios del mercado inmobiliario. La entidad señala, entre otros factores, el papel de las expectativas de nuevas subidas en las decisiones de compra.
La presencia de dinero negro no permite explicar por sí sola el encarecimiento de la vivienda, dominado por factores como la escasez de oferta en las áreas de mayor demanda, la evolución de los costes y la capacidad de financiación. Pero su entrada en determinadas operaciones puede ampliar la capacidad de compra de una parte de la demanda y aumentar la competencia por un parque limitado.

