BARCELONA — La OCDE ha elevado este miércoles cuatro décimas su previsión de crecimiento para España en 2026, hasta el 2,6%, pero ha revisado al mismo tiempo al alza la inflación, que ahora sitúa en el 3,7%. La nueva fotografía mantiene a la economía española muy por encima del crecimiento previsto para la eurozona, aunque con una presión sobre los precios también superior.
En sus perspectivas económicas intermedias de septiembre, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos mejora además una décima el crecimiento español para 2027, hasta el 1,8%. La economía perdería así velocidad el próximo año, mientras la inflación se moderaría solo hasta el 3,4%, cinco décimas más de lo calculado por el organismo en junio.
España crece más que la eurozona
La distancia con las grandes economías europeas continúa siendo amplia. La OCDE prevé un crecimiento del 1% para la eurozona en 2026, frente al 2,6% español. Alemania avanzaría alrededor del 1,1%, Italia un 0,9% y Francia apenas un 0,4%.
El organismo atribuye parte de la resistencia de España al sólido comportamiento de la demanda interna durante el segundo trimestre. El crecimiento mundial, en cambio, se ha moderado y la OCDE calcula ahora una expansión del 2,9% en 2026 y del 3% en 2027.
La inflación empaña la mejora
El principal contrapunto está en los precios. La previsión de inflación española sube cuatro décimas hasta el 3,7% este año, frente al 3% proyectado para la eurozona. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, también se revisa al alza hasta el 3,4% en 2026 y el 2,9% en 2027.
La persistencia de la inflación significa que una parte de la fortaleza macroeconómica convivirá con una presión todavía elevada sobre el poder adquisitivo de los hogares. También condiciona las perspectivas de tipos de interés en Europa si la subida de precios tarda más de lo previsto en regresar hacia el objetivo del Banco Central Europeo.
La energía y Oriente Próximo, principal riesgo
La OCDE identifica el conflicto en Oriente Próximo y el encarecimiento de la energía como uno de los principales riesgos para sus previsiones. El escenario energético afecta directamente a Europa y puede trasladarse tanto a los costes empresariales como a los precios pagados por los consumidores.
Para España, las nuevas cifras dibujan por tanto una economía a dos velocidades: un PIB que mantiene un diferencial de crecimiento considerable respecto a sus principales socios europeos y, al mismo tiempo, una inflación que permanece elevada. La evolución del petróleo, del gas y de la demanda interna será determinante para saber cuál de esas dos fuerzas dominará el cierre de 2026.

