PARÍS — Emmanuel Macron ha pedido a la Comisión Europea que flexibilice temporalmente varias normas sobre combustibles para aumentar la producción de diésel y queroseno en un mercado sometido a fuertes tensiones de suministro. En una carta enviada el 18 de septiembre a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, el presidente francés plantea medidas que, según las estimaciones de los refinadores citadas por Reuters, permitirían elevar la producción entre un 5% y un 20% dependiendo de las refinerías.
La iniciativa supone una inflexión de Francia ante la tensión energética: París propone flexibilizar temporalmente determinadas especificaciones europeas de calidad de los combustibles y permitir una utilización mayor del diésel B10, que incorpora hasta un 10% de biodiésel, en sustitución del B7. El objetivo es ampliar la oferta disponible y reducir la dependencia de importaciones en un momento de fuertes restricciones sobre los mercados internacionales.
Más producción, pero sin decisión de Bruselas
El 20% representa el escenario máximo comunicado por el sector y no un incremento garantizado para todas las instalaciones. La capacidad adicional dependería de cada refinería y de las flexibilidades finalmente autorizadas. Macron reclama una respuesta comparable a algunas excepciones aplicadas durante la pandemia y pide que cualquier cambio relacionado con los combustibles se coordine con los fabricantes de automóviles para garantizar la compatibilidad de los vehículos.
Francia también quiere retrasar del 1 de enero de 2027 al 1 de enero de 2028 las obligaciones europeas de seguimiento, información y verificación de emisiones de metano aplicables a determinadas importaciones de petróleo, gas y carbón. El calendario vigente del Reglamento europeo 2024/1787 mantiene, sin embargo, la fecha de 2027. La Comisión ha adoptado recomendaciones para una aplicación pragmática y sobre las sanciones, pero no ha modificado ese plazo.
Transportistas, aeropuertos y consumidores
Las propuestas pueden tener un impacto directo en la Eurorregión si Bruselas decide avanzar. Una mayor disponibilidad de diésel afectaría especialmente al transporte por carretera y al corredor transfronterizo entre España y Francia, mientras que el aumento del queroseno tendría consecuencias para un sector aéreo expuesto al encarecimiento del combustible, con aeropuertos como Barcelona, Palma y Toulouse entre los principales nodos regionales.
Macron plantea además introducir en los próximos presupuestos franceses una “regla de oro” para devolver a los consumidores cualquier ingreso adicional de IVA generado por una subida del precio de los carburantes. El mecanismo tendría alcance francés y todavía deberá concretarse presupuestariamente.
El movimiento coloca a Bruselas ante un arbitraje entre seguridad de suministro, precios y objetivos climáticos. Las normas sobre metano forman parte de la estrategia europea para reducir las emisiones asociadas a los combustibles fósiles, mientras que las especificaciones de los carburantes responden también a criterios ambientales y técnicos. Por ahora, ninguna de las flexibilidades solicitadas por París constituye una nueva norma europea: son propuestas francesas pendientes de respuesta de la Comisión.

