La Generalitat de Cataluña pone sobre la mesa una reforma fiscal de calado para blindar su competitividad. El plan de soberanía fiscal contempla la supresión de 15 impôts propios para simplificar la carga administrativa de las empresas y facilitar la atracción de capital extranjero en el eje Barcelona-Perpiñán.
UNA PIEZA CLAVE EN LA NEGOCIACIÓN SINGULAR
Esta medida no solo busca un alivio fiscal, sino que se posiciona como una herramienta de presión en la negociación con Madrid para el nuevo modelo de financiación singulier. La Eurorregión observa de cerca este movimiento, que podría redefinir los flujos de inversión en el arco mediterráneo para el próximo trienio.

