Muere Harald V de Noruega, el rey que hizo de la Corona un símbolo de unidad

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The Royal House of Norway

OSLO — El rey Harald V de Noruega ha muerto este viernes 28 de agosto a los 89 años, según anunció la Casa Real. El monarca falleció tranquilamente a las 06:35 en el Hospital Nacional de Oslo, donde permanecía ingresado. Su muerte pone fin a un reinado de más de 35 años y abre una nueva etapa para una de las monarquías constitucionales más estables de Europa.

Nacido en 1937, Harald fue el primer príncipe heredero nacido en suelo noruego en casi seis siglos. Durante la Segunda Guerra Mundial vivió en Estados Unidos junto a su familia, después de la ocupación alemana de Noruega. A su regreso completó su formación y mantuvo una estrecha relación con la sociedad noruega, especialmente a través del deporte, la navegación y sus actividades públicas.

Un reinado iniciado en 1991

Harald V accedió al trono en enero de 1991, tras la muerte de su padre, Olav V. Desde el principio asumió el papel propio de un monarca constitucional: representar al Estado, garantizar la continuidad institucional y acompañar a la ciudadanía sin intervenir directamente en la gestión política del Gobierno.

Su reinado estuvo marcado por una concepción abierta de la institución. En sus discursos defendió una Noruega plural, en la que la pertenencia nacional no dependiera del origen, la religión o la orientación sexual. En 2016, con motivo de sus 25 años en el trono, pronunció un discurso ampliamente recordado por su defensa de la diversidad y por su llamamiento a la unidad del país.

La voz de la Corona en las crisis

El rey ocupó un lugar especialmente visible en los momentos de dificultad nacional. Tras los atentados terroristas de 2011, sus palabras de duelo y solidaridad contribuyeron a expresar el dolor colectivo y la voluntad de preservar una sociedad abierta. También acompañó al país durante la pandemia, las catástrofes naturales y otros episodios que exigieron confianza en las instituciones.

Ese papel no se basaba en poderes ejecutivos. La fuerza de Harald procedía de la continuidad, la cercanía y la capacidad de hablar a ciudadanos con posiciones políticas diferentes. En el modelo noruego, como en las monarquías constitucionales de España, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica o Luxemburgo, la Corona cumple sobre todo una función representativa y unificadora.

Una sucesión preparada

El príncipe heredero Haakon se convierte en el nuevo rey de Noruega. La transición se produce dentro del marco constitucional y de una sucesión preparada durante años. Haakon ya había asumido en varias ocasiones las funciones de regencia durante los periodos de enfermedad de su padre, lo que permite a la institución mantener una continuidad inmediata.

La reina Sonja, con quien Harald se casó en 1968, queda ahora en el centro del duelo de la familia real junto al nuevo monarca y la princesa Ingrid Alexandra. El país deberá organizar los actos oficiales de despedida y el calendario de la proclamación, mientras las autoridades y las instituciones europeas trasladan sus condolencias.

La desaparición de Harald V no supone únicamente el relevo de una persona. También cierra una época de las monarquías europeas contemporáneas: la de soberanos que han convertido la neutralidad política, la empatía y la continuidad institucional en una forma de servicio público.

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