MADRID — Moeve y la portuguesa Galp han dado por terminadas este lunes 26 de octubre las negociaciones para integrar sus negocios de refino, química y distribución de carburantes en la península Ibérica. Las compañías no han logrado acordar las condiciones comerciales definitivas de una operación anunciada en enero mediante un acuerdo no vinculante.
El proyecto aspiraba a crear dos plataformas energéticas de dimensión ibérica, una industrial y otra dedicada a las estaciones de servicio y la movilidad. Su cancelación pone fin a una de las principales operaciones de concentración previstas en el sector energético de España y Portugal.
Una plataforma de refino de 700.000 barriles diarios
La propuesta contemplaba agrupar la refinería de Galp en Sines, Portugal, con los complejos de Moeve en Huelva y Algeciras. La nueva sociedad industrial, denominada provisionalmente IndustrialCo, habría alcanzado una capacidad conjunta de procesamiento cercana a los 700.000 barriles diarios y desarrollado también actividades químicas, biocombustibles e hidrógeno.
Los accionistas de Moeve, el fondo soberano de Abu Dabi Mubadala y la firma estadounidense Carlyle, iban a mantener el control de esa plataforma, mientras Galp conservaría una participación superior al 20%.
Una red conjunta de unas 3.500 estaciones
La segunda plataforma, RetailCo, debía integrar unas 3.500 estaciones de servicio, principalmente en España y Portugal, bajo un esquema de control compartido. El objetivo era ganar escala en la venta de carburantes, la recarga eléctrica y los servicios de movilidad, en competencia con otros grandes operadores del mercado ibérico.
Galp ha explicado en un comunicado que las partes no consiguieron el alineamiento comercial necesario para una asociación duradera. La compañía asegura que la decisión no altera sus operaciones actuales ni sus proyectos de transición energética en Sines.
Las dos compañías mantienen sus planes independientes
El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha reafirmado la estrategia de transformación de la antigua Cepsa hacia actividades de menor intensidad de carbono. El grupo mantiene su plan de inversión de 8.000 millones de euros, con proyectos industriales de hidrógeno verde y combustibles renovables.
La ruptura evita por ahora una reorganización de las refinerías y redes comerciales ibéricas. Moeve y Galp seguirán gestionando sus activos por separado, mientras los proyectos industriales en Andalucía y Sines continuarán bajo sus respectivas estrategias.

