BARCELONA — Más de 3,4 millones de personas ocupadas en España podrían desempeñar su actividad a distancia, pero no teletrabajan. La cifra, equivalente al 16,1% del empleo según un análisis de UGT sobre la encuesta de tecnologías de la información en los hogares del INE correspondiente a 2025, refleja la distancia entre los puestos compatibles con el trabajo remoto y su aplicación efectiva en las empresas.
El sindicato atribuye parte de esta brecha a una cultura empresarial que sigue priorizando la presencia física. La posibilidad de teletrabajar depende, sin embargo, tanto de las características de cada puesto como de la organización, los acuerdos laborales y las necesidades de coordinación de cada compañía.
El teletrabajo avanza de forma desigual
La encuesta del INE sobre uso de tecnologías de la información en las empresas, publicada en octubre y referida al primer trimestre de 2026, señala que el 37,7% de las compañías con diez o más trabajadores permitía el teletrabajo. Entre sus plantillas, el 19,6% del personal teletrabajaba regularmente, con una media de 2,4 días por semana.
En las empresas de 250 o más empleados, la proporción de compañías que permitían trabajar a distancia ascendía al 77,3%. La diferencia por tamaño empresarial pone de manifiesto que la capacidad organizativa y tecnológica influye en la extensión de esta modalidad.
La flexibilidad también pesa en la contratación
La VI Radiografía del Teletrabajo de InfoJobs, publicada en septiembre, muestra que el 39% de las empresas consultadas ofrecía fórmulas híbridas, frente al 35% un año antes. Según la misma encuesta, el 39% de los teletrabajadores buscaría otro empleo si su empresa impusiera una vuelta completa a la oficina.
La organización del trabajo se convierte así en una variable de contratación y retención de profesionales, especialmente en actividades administrativas, tecnológicas y de servicios que pueden realizarse parcialmente a distancia. La oficina mantiene funciones de coordinación, formación y colaboración, mientras que el trabajo remoto puede facilitar tareas de concentración y reducir desplazamientos.
El reto para las empresas de Cataluña y el resto de España
En polos de actividad como Barcelona, donde se concentran servicios empresariales, tecnología y empleo cualificado, el equilibrio entre presencialidad y flexibilidad forma parte de la competencia por el talento. No obstante, la viabilidad del teletrabajo no es uniforme: sectores industriales, comercio presencial, logística y atención directa requieren otras formas de organización.
Las cifras de UGT y del INE proceden de estudios y universos estadísticos distintos, por lo que no pueden sumarse para calcular una tasa nacional única. En conjunto muestran que el trabajo a distancia está implantado, pero que una parte relevante de los empleos potencialmente compatibles sigue realizándose de forma presencial.

