BARCELONA — CaixaBank y BBVA refuerzan la remuneración de sus accionistas mediante programas de recompra que reducen el número de títulos en circulación. Esta estrategia, cada vez más extendida en la banca española, permite compensar la dilución acumulada cuando una entidad emite nuevas acciones para pagar dividendos flexibles o «scrip dividend». Sin embargo, la mejora para cada accionista depende del volumen efectivamente amortizado y de las ampliaciones de capital anteriores.
BBVA acelera la reducción de capital
BBVA concluyó el 1 de octubre el primer tramo de su nuevo programa extraordinario, con 1.000 millones de euros destinados a adquirir 40,2 millones de acciones, aproximadamente el 0,73% de su capital. El banco inició el 14 de octubre una segunda fase por otros 1.000 millones, prevista hasta enero o febrero de 2027. Los títulos adquiridos se amortizarán para reducir el capital social.
La entidad ha completado además otros programas de recompra en los últimos años, incluido uno extraordinario de 3.960 millones entre 2025 y 2026. Según BBVA, de los 36.000 millones que prevé distribuir a sus accionistas entre 2025 y 2028, ya ha acordado repartir alrededor de 14.200 millones mediante dividendos y recompras.
CaixaBank apuesta por operaciones recurrentes
CaixaBank ha optado por programas más regulares y de menor importe unitario. Desde 2024 ha lanzado seis planes consecutivos de 500 millones de euros, incluido uno iniciado el pasado 30 de abril. La entidad, con sede operativa en Barcelona, combina estas adquisiciones con dividendos en efectivo y mantiene la remuneración al accionista como uno de los ejes de su política financiera.
Cuando una empresa recompra y amortiza acciones, cada título restante representa una proporción mayor del capital. El mecanismo puede elevar el beneficio por acción sin que aumente necesariamente el beneficio total. Es el efecto inverso de un dividendo flexible satisfecho mediante nuevas acciones, que puede diluir la participación de quienes no amplían su posición.
El coste y la solvencia marcan el límite
Las recompras no garantizan por sí solas una mejora de la cotización: su resultado depende también del precio pagado y de la evolución del negocio. El repunte de las rentabilidades de la deuda soberana añade presión sobre las carteras de bonos de los bancos y puede limitar el capital disponible para futuras distribuciones. En la temporada de resultados, el mercado examinará si BBVA y CaixaBank mantienen suficiente generación de beneficios y solvencia para sostener esta política.

