BARCELONA — Cerca de 5.000 millones de personas, aproximadamente la mitad de la población mundial, podrían tener miopía en 2050 si se mantiene la tendencia actual. El trastorno visual avanza con especial rapidez entre niños y jóvenes y ya figura entre las principales causas de pérdida de visión durante la edad laboral.
La miopía dificulta ver con nitidez los objetos lejanos. En la mayoría de los casos puede corregirse con gafas, lentillas o cirugía, pero las graduaciones elevadas aumentan el riesgo de desprendimiento de retina, glaucoma, cataratas y alteraciones de la mácula.
La genética no lo explica todo
Los antecedentes familiares influyen, aunque los especialistas señalan cada vez más el peso de los hábitos. El tiempo prolongado dedicado a pantallas, lectura y otras tareas de cerca coincide con una reducción de las actividades al aire libre, especialmente durante la infancia.
No se trata únicamente del uso de teléfonos. El problema aparece cuando se encadenan muchas horas de visión próxima sin pausas y con poca exposición a la luz natural. La urbanización, la presión escolar y el ocio digital han modificado el entorno visual de varias generaciones.
Detectar antes para limitar la progresión
Las revisiones durante la etapa escolar permiten identificar cambios antes de que afecten al aprendizaje o a la vida cotidiana. Acercarse demasiado a los textos, entrecerrar los ojos para mirar lejos o perder atención en clase pueden ser señales de alerta.
Además de la corrección óptica, existen tratamientos destinados a ralentizar la progresión en menores, que deben ser indicados y controlados por profesionales. Las recomendaciones habituales incluyen pausas regulares durante el trabajo de cerca y más tiempo diario en exteriores.
El aumento de la miopía supone también un reto sanitario y laboral. Una población más afectada necesitará seguimiento oftalmológico durante décadas. La prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a correcciones adecuadas serán claves para evitar que un problema común termine provocando una pérdida visual irreversible.

