BARCELONA — CaixaBank obtuvo un beneficio neto de 3.203 millones de euros en el primer semestre de 2026, un 8,5 % más que un año antes y el mejor resultado semestral de su historia. La entidad atribuye la evolución al dinamismo comercial y al crecimiento de la actividad, en un contexto de normalización de los tipos de interés.
Solo entre abril y junio, el beneficio alcanzó 1.630 millones, un 10,1 % más. La cifra superó las previsiones del mercado, aunque la reacción bursátil fue negativa por el mantenimiento de los objetivos anuales y unas expectativas exigentes tras la subida previa de la acción.
El crédito vuelve a ganar velocidad
La cartera de préstamos creció un 8,2 % interanual. El crédito a empresas avanzó un 10,6 %, mientras la financiación hipotecaria aumentó un 6,7 %. Esta evolución señala una mayor demanda para inversiones, circulante, compraventa de vivienda y refinanciación.
El dato empresarial resulta especialmente relevante para la economía real. CaixaBank tiene una fuerte implantación en Cataluña, Baleares y el conjunto del mercado español, por lo que su actividad ofrece una referencia sobre la disposición de hogares y compañías a asumir nuevos proyectos.
Más ingresos y morosidad contenida
La margen de intereses se situó en 5.390 millones de euros durante el semestre, un 2 % más. La entidad mantuvo la tasa de morosidad en el 1,78 %, un nivel bajo pese al aumento del volumen financiado.
CaixaBank estudia distribuir un dividendo a cuenta de entre 961 y 1.281 millones de euros. La cifra definitiva dependerá de la evolución del resultado y de las necesidades de capital durante la segunda mitad del año.
Las cuentas muestran una banca que compensa la estabilización de los tipos con más actividad comercial. El reto para los próximos meses será mantener el crecimiento del crédito sin deteriorar la calidad de los activos, especialmente si la economía pierde impulso o aumentan los costes financieros de familias y empresas.

