Más de 1.000 fosas de la Guerra Civil y el franquismo ya están documentadas en Cataluña

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Foto: Govern de Catalunya

BARCELONA — 1.024 fosas y más de 8.400 personas desaparecidas. Casi nueve décadas después del inicio de la Guerra Civil, Cataluña continúa reconstruyendo el mapa de quienes fueron enterrados sin identificar durante el conflicto y la dictadura franquista. Los últimos datos de la Generalitat muestran que el trabajo de localización sigue haciendo aflorar nuevos casos.

El número de fosas documentadas alcanza ya las 1.024, mientras que el Censo de Personas Desaparecidas supera las 8.400 inscripciones. No se trata únicamente de elaborar un inventario: localizar los enterramientos constituye el primer paso para recuperar restos, analizarlos e intentar devolver una identidad a las víctimas.

De 887 a 1.024 fosas documentadas

La evolución permite medir la dimensión de un trabajo todavía abierto. En enero de 2023, la Generalitat tenía documentadas 887 fosas en Cataluña y calculaba que podían contener alrededor de 20.000 personas. Entonces se habían recuperado los restos de 846 individuos en 77 fosas diferentes. Solo 18 personas habían podido ser identificadas mediante el Programa de Identificación Genética, puesto en marcha en 2016.

Tres años después, el mapa suma 137 fosas documentadas más, un incremento superior al 15%. Cada nueva localización obliga a recopilar archivos, testimonios y documentación histórica antes de determinar si resulta viable una intervención arqueológica.

El ADN, pieza central de las identificaciones

La apertura de una fosa es solo una parte del proceso. Los equipos deben realizar excavaciones arqueológicas, estudios antropológicos y análisis genéticos. Después, los perfiles de ADN obtenidos de los restos pueden compararse con las muestras aportadas por familiares inscritos en el programa.

El objetivo es especialmente complejo. El paso del tiempo reduce el número de familiares directos disponibles y muchos enterramientos reúnen restos de varias personas, lo que obliga a reconstruir individualmente cada caso. La Generalitat dispone desde 2016 de un programa específico que conecta el Censo de Personas Desaparecidas, el Mapa de Fosas y el Programa de Identificación Genética.

Un mapa que todavía no está cerrado

El salto desde las 887 fosas conocidas en 2023 hasta las 1.024 actuales demuestra que la cartografía de la Guerra Civil y la represión franquista continúa incompleta. Detrás de cada punto añadido al mapa existe una investigación histórica y, potencialmente, una familia que todavía desconoce dónde fue enterrado uno de sus miembros.

Casi 90 años después de 1936, el desafío ya no consiste únicamente en localizar las fosas. El trabajo más complejo es convertir restos anónimos, documentos y perfiles genéticos en nombres y devolverlos, cuando sea posible, a sus familias.

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