La presión de la administración Trump sobre los aliados de la OTAN para que eleven su gasto en defensa al 5% del PIB ha dejado de ser retórica diplomática para convertirse en una amenaza geopolítica con nombre propio. España, que opera por debajo del 2% comprometido y ha prometido un calendario de convergencia gradual, se encuentra ahora en el punto de mira de Washington. En juego: el futuro de las bases de Rota y Morón de la Frontera, dos enclaves estratégicos para la presencia militar estadounidense en el flanco sur de la Alianza Atlántica.
El ultimátum sobre el 5%
Durante la reciente cumbre de la OTAN, Trump volvió a lanzar señales inequívocas: los aliados que no alcancen el 5% del PIB en defensa deberán asumir las consecuencias en términos de compromisos bilaterales. España, con un gasto en defensa que ronda el 1,28% del PIB, está muy lejos del objetivo. El Gobierno de Sánchez ha presentado un plan de aumento progresivo, pero Washington lo considera insuficiente y demasiado lento.
Las bases de Rota, en Cádiz, y Morón de la Frontera, en Sevilla, son el principal activo del acuerdo bilateral de defensa hispano-estadounidense. Rota aloja destructores equipados con el sistema antimisil Aegis; Morón opera como plataforma de respuesta rápida para África y Oriente Medio. Ambas tienen un valor estratégico difícilmente sustituible para Estados Unidos en el Atlántico sur.
El pulso estratégico con Madrid
La amenaza de revisión del acuerdo de defensa —cuya vigencia podría revisarse si España no acelera su compromiso de gasto— coloca al Gobierno en una posición delicada. Cualquier reducción de la presencia estadounidense en suelo español tendría implicaciones que van más allá de lo militar: afectaría a las economías locales de las provincias de Cádiz y Sevilla, a la percepción de España como socio fiable en la OTAN y a su posicionamiento en la arquitectura de seguridad europea emergente.
Desde la perspectiva de la euroregión, el debate tiene una dimensión propia: el flanco sur de la Alianza incluye el corredor Mediterráneo occidental, donde la presencia de infraestructuras militares aliadas tiene un efecto disuasorio sobre las rutas de tráfico estratégico desde el Magreb. Una retirada o reducción de capacidades en las bases andaluzas afectaría directamente a la percepción de seguridad del espacio euromediterráneo.
Margen de maniobra limitado
El Gobierno dispone de pocas opciones cómodas. Acelerar el gasto en defensa hasta niveles cercanos al 2% exige partidas extraordinarias difíciles de encajar sin presupuestos aprobados —precisamente el escenario de bloqueo actual—. Negociar con Washington desde una posición de debilidad fiscal añade presión a un ejecutivo ya debilitado parlamentariamente.

