La resiliencia de la Eurorregión hacia 2030 no se construye con discursos, sino con acero y conectividad. La modernización de los corredores ferroviarios es la espina dorsal que garantiza la competitividad logística del eje mediterráneo.
Mientras la macroeconomía española lidera el crecimiento de la Eurozona en 2026, el verdadero desafío es evitar los cuellos de botella. Conectar de forma fluida y eficiente los puertos y polos industriales de Cataluña con el resto de Europa es vital para sostener esta ventaja.
Cada kilómetro de vía modernizada es una inversión directa en nuestra soberanía industrial y en la integración económica entre Barcelona, Occitania y el resto del continente.

