BARCELONA — El coste laboral por hora trabajada en España aumentó un 4,2% interanual en el segundo trimestre de 2026, según los datos corregidos de efectos estacionales y de calendario publicados por el INE. La subida se modera frente al 4,9% registrado en el primer trimestre, pero mantiene una presión relevante sobre los costes empresariales en un contexto de inflación todavía elevada y márgenes ajustados en numerosos sectores.
En términos trimestrales, el coste laboral avanzó un 0,4%. Dentro del dato anual, los costes salariales crecieron también un 4,2%, mientras que los otros costes laborales lo hicieron un 4,3%. La evolución confirma una desaceleración respecto al inicio del año, aunque sigue situándose claramente por encima de los ritmos previos a la pandemia.
Los servicios públicos y el inmobiliario lideran las subidas
Las mayores tasas interanuales se registraron en la Administración Pública y defensa, con un 6,9%; las actividades inmobiliarias, con un 6,8%; y la educación, con un 6,5%. El repunte en estas ramas contrasta con la evolución más contenida de otros sectores y refuerza la idea de que la presión de costes no está repartida de manera homogénea.
Para las empresas, el dato tiene una lectura ambivalente. La moderación respecto al trimestre anterior reduce parcialmente la tensión, pero un crecimiento del 4,2% sigue suponiendo un incremento significativo de la factura laboral, especialmente para pymes con menor capacidad para trasladar costes a precios. Comercio, hostelería, servicios personales e inmobiliario son algunos de los ámbitos donde esta presión puede pesar más sobre los márgenes.
El reto ahora es compararlo con inflación y productividad
La clave será determinar si el aumento de los costes laborales sigue acompañado por una mejora suficiente de la productividad. Si los salarios y otros costes avanzan por encima de la productividad, la presión sobre la competitividad empresarial aumenta. Si, por el contrario, la productividad acompaña, parte del incremento puede absorberse sin deteriorar tanto los márgenes.
El dato también llega en un momento en el que el Gobierno prepara nuevas obligaciones de información contractual para los trabajadores. Para las empresas, especialmente las de menor tamaño, la combinación de mayores costes laborales y más exigencias regulatorias vuelve a situar el coste del empleo en el centro del debate económico.

