El Circuit de Barcelona-Catalunya ha cambiado este fin de semana el ruido de los motores por la escalada deportiva. El recinto de Montmeló acoge una competición europea de bloque integrada en un festival de deportes urbanos, con más de 300 participantes de 15 nacionalidades y una selección española formada por 16 escaladores.
La transformación permite utilizar una infraestructura asociada históricamente a la Fórmula 1 y al motociclismo para atraer a un público diferente. Muros de escalada, zonas de entrenamiento y espacios para espectadores ocupan temporalmente el Circuit, que busca ampliar su calendario y reducir su dependencia de las grandes pruebas automovilísticas.
Una infraestructura que busca actividad durante todo el año
La diversificación también tiene una dimensión económica. Deportistas, equipos técnicos y visitantes generan demanda para hoteles, restauración, transporte y comercios del Vallès Oriental. La celebración de competiciones no motorizadas permite, además, proyectar una imagen más amplia del recinto y explorar nuevas alianzas con federaciones y organizadores internacionales.
Barcelona y su entorno han convertido el deporte en una herramienta de promoción y captación de eventos. El reto consiste ahora en transformar estas citas puntuales en una programación estable, capaz de distribuir actividad durante todo el año. El Europeo de escalada funciona así como una prueba para el futuro del Circuit: mantener su identidad deportiva mientras abre sus instalaciones a disciplinas, empresas y audiencias que hasta ahora permanecían fuera de Montmeló.

