MADRID — El almirante retirado Juan Rodríguez Garat ha advertido de la posibilidad de que Rusia utilice drones para atacar objetivos en España dentro de una estrategia de presión sobre los países europeos. El militar considera que el país podría convertirse en un «objetivo idóneo», aunque su planteamiento constituye un análisis de riesgo y no responde a la confirmación de un ataque inminente contra territorio español.
Garat, almirante de la Flota entre 2018 y 2020, ha situado esta posibilidad en el contexto de los incidentes con drones registrados en distintos puntos de Europa y de las acciones híbridas atribuidas a Rusia desde el inicio de la guerra de Ucrania.
En declaraciones recogidas por Antena 3, el almirante sostiene que Moscú busca comprobar la capacidad de respuesta de los países europeos y generar incertidumbre sin cruzar necesariamente el umbral que desencadenaría una confrontación militar directa con la OTAN.
España, lejos del frente pero dentro de la OTAN
La distancia geográfica respecto a Rusia no excluiría a España de este tipo de amenaza, según Garat. El país forma parte de la Alianza Atlántica, participa en el apoyo occidental a Ucrania y alberga infraestructuras militares y logísticas vinculadas a la defensa colectiva.
El escenario descrito se inscribe en la denominada guerra híbrida, que combina instrumentos militares y no militares, desde ciberataques y sabotajes hasta campañas de desinformación o acciones con drones cuya autoría puede resultar inicialmente difícil de determinar.
Garat considera que un ataque limitado podría perseguir un efecto político y psicológico superior al daño material causado. En ese contexto, apunta a España como un posible objetivo precisamente por su alejamiento del frente oriental europeo y por el impacto que tendría demostrar que esa distancia no garantiza inmunidad.
Una hipótesis, no una alerta de ataque
Las declaraciones no equivalen a una advertencia oficial de que exista actualmente un ataque ruso preparado contra España. El escenario planteado por el almirante es una evaluación sobre la evolución de las amenazas que afrontan los miembros europeos de la OTAN.
Europa ha reforzado en los últimos años la vigilancia de infraestructuras críticas y el debate sobre las capacidades antidrones. La proliferación de aparatos relativamente baratos, capaces de realizar tareas de reconocimiento o transportar cargas explosivas, ha obligado a adaptar sistemas concebidos inicialmente para amenazas aéreas convencionales.
La cuestión adquiere una dimensión adicional para España: aunque se encuentra en el extremo occidental de Europa, su pertenencia a la OTAN y su papel en la arquitectura de seguridad europea la sitúan dentro del mismo marco de defensa colectiva que los países más próximos a Rusia.

