BARCELONA — La economía española habría mantenido un crecimiento del 0,6% durante el tercer trimestre, según las estimaciones internas avanzadas este lunes por el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. El dato todavía no procede del INE y debe tratarse, por tanto, como una previsión gubernamental, no como una primera estimación oficial del PIB. Economía mantiene por ahora su objetivo de crecimiento del 2,6% para el conjunto de 2026, pese al encarecimiento de la energía y la incertidumbre geopolítica.
La cifra prolongaría la distancia de España respecto a Francia. Los últimos datos definitivos del INSEE revisaron el PIB francés del segundo trimestre hasta el 0,0%, después de una contracción del 0,2% en el primero. Francia llega así al verano prácticamente estancada, con un crecimiento adquirido de apenas el 0,3% para 2026. Su primera estimación del tercer trimestre no llegará hasta el 30 de octubre.
El Mediterráneo pone a prueba la resistencia española
La cuestión es qué territorios sostienen el ritmo español. Catalunya conserva uno de los motores industriales y exportadores: las ventas al exterior alcanzaron 9.299 millones de euros en junio, un 2,9% más interanual, y crecieron un 8,1% hacia la Unión Europea. El dato aporta resistencia, aunque las importaciones avanzaron mucho más, un 11,1%.
Aragón ofrece una señal más moderada. Su PIB creció un 0,2% trimestral y un 2,1% interanual en el segundo trimestre, según el Instituto Aragonés de Estadística. La comunidad mantiene además una cartera de inversiones vinculadas a energía, centros de datos, baterías y logística que puede sostener la inversión, pero cuyo efecto sobre el crecimiento se despliega progresivamente.
En Baleares y la Comunitat Valenciana, el tercer trimestre coincide con el núcleo de la temporada turística. Su comportamiento será decisivo para medir hasta qué punto los servicios compensan el aumento de costes energéticos y una demanda europea menos dinámica.
Al otro lado de los Pirineos, una economía más débil
El contraste aparece también en Occitanie. El último tablero regional del INSEE muestra que las horas remuneradas apenas aumentaron un 0,1% interanual en junio. En el primer trimestre, el empleo asalariado se había estancado pese al dinamismo de la industria aeronáutica y espacial, mientras la construcción seguía perdiendo empleo.
El 0,6% avanzado por Cuerpo es, por tanto, una señal de continuidad y no una confirmación estadística. Falta conocer la contribución de consumo, inversión, turismo y comercio exterior y comprobar si Catalunya, Valencia, Baleares y Aragón mantienen su tracción después del verano. El INE será quien determine finalmente si la economía española conservó esa ventaja de crecimiento frente a una Francia prácticamente inmóvil.

