BARCELONA — Las principales redes de estaciones de servicio han reactivado la competencia por captar clientes durante el verano. Repsol, Moeve y BP han reforzado sus promociones coincidiendo con uno de los periodos de mayor movilidad por carretera, en un mercado marcado por los precios elevados de los carburantes y la presión creciente de las gasolineras de bajo coste.
La ofensiva comercial se apoya cada vez menos en una rebaja universal visible en el surtidor y más en aplicaciones móviles, programas de fidelización y contratos combinados de electricidad, gas, movilidad o servicios financieros. Por ello, el descuento máximo anunciado no equivale necesariamente al ahorro inmediato que obtiene cualquier conductor.
Repsol ha lanzado una campaña que duplica el ahorro durante los fines de semana comprendidos entre el 17 de julio y el 30 de agosto. La compañía anuncia bonificaciones acumulables de hasta 45 céntimos por litro para clientes particulares que paguen con Waylet en su red de más de 3.300 estaciones.
El ahorro depende del nivel de vinculación
El máximo de 45 céntimos está condicionado por las energías y servicios contratados con la compañía y por las ventajas asociadas a la tarjeta Waylet. Un cliente sin esos productos adicionales obtiene una rebaja inferior. La estrategia busca convertir el repostaje en la puerta de entrada a una relación comercial más amplia.
Moeve compite con su programa Moeve gow y con promociones estivales que combinan puntos, premios y ventajas ligadas al consumo. Su oferta multienergía, desarrollada junto a Naturgy, también permite elevar las bonificaciones para los clientes con mayor vinculación. BP mantiene igualmente descuentos asociados a sus sistemas de fidelización y pago.
Las tres compañías tratan de contener el avance de las redes independientes, automáticas y vinculadas a hipermercados. Estas estaciones suelen ofrecer precios de partida más bajos y un sistema comercial más sencillo, sin exigir al conductor que acumule saldo para futuras compras o contrate otros servicios.
Comparar el precio final, no solo el descuento anunciado
Para los consumidores, la comparación exige tener en cuenta el precio del litro antes de la bonificación, las condiciones de cada programa y el modo en que se recibe el ahorro. Algunas promociones descuentan directamente, mientras que otras generan saldo para repostajes o compras posteriores.
También importa la frecuencia de uso. Una oferta vinculada a varios contratos puede resultar ventajosa para un cliente habitual, pero menos competitiva para quien reposta de forma ocasional. La distancia hasta la estación y el consumo necesario para obtener la recompensa pueden reducir el beneficio real.
La nueva batalla comercial llega después de varios episodios de fuerte volatilidad energética y en pleno debate sobre la competencia en el sector. La CNMC cerró en abril una investigación sobre Repsol, Moeve y BP al no apreciar indicios suficientes de prácticas anticompetitivas en las campañas examinadas, aunque el modelo de descuentos continúa bajo atención por su efecto sobre las estaciones independientes.
El verano confirma así una transformación del negocio: las petroleras ya no compiten únicamente por el precio mostrado en el poste, sino por integrar al conductor en ecosistemas digitales y multienergía. La clave para el usuario es calcular cuánto paga realmente por litro y no confundir el descuento máximo publicitado con una rebaja garantizada para todos.

