La Generalitat de Cataluña ha puesto en marcha el Pacto Nacional para la Industria 2026-2030, un marco de inversión dotado con 5.000 millones de euros que aspira a transformar el tejido productivo catalán. El plan, consensuado entre administración, patronales y sindicatos, sitúa a las pequeñas y medianas empresas en el centro de una estrategia orientada a la digitalización y la descarbonización de los procesos industriales.
El nuevo pacto establece líneas específicas de financiación para pymes que quieran incorporar tecnologías de automatización, inteligencia artificial aplicada a la producción o sistemas de gestión energética. Las ayudas cubren hasta el 50% de la inversión en proyectos de transformación digital, con un techo de 200.000 euros por empresa, y se articulan a través de convocatorias semestrales gestionadas por ACCIÓ, la agencia para la competitividad empresarial.
En materia de descarbonización, el plan contempla subvenciones a fondo perdido para la sustitución de equipos intensivos en emisiones, la instalación de sistemas de autoconsumo fotovoltaico y la adaptación de cadenas logísticas. El objetivo declarado es reducir un 30% las emisiones industriales de la comunidad antes de 2030, alineando el aparato productivo catalán con los compromisos climáticos europeos.
Para las pymes del corredor mediterráneo y del eje pirenaico, el pacto incluye bonificaciones adicionales vinculadas a la cooperación transfronteriza. Las empresas que participen en proyectos conjuntos con socios de Occitania o del norte de la Comunidad Valenciana podrán acceder a un tramo complementario de financiación europea, lo que refuerza la dimensión eurorregional del plan.
El calendario de implementación prevé que las primeras convocatorias se abran en septiembre de 2026. La Generalitat ha habilitado una ventanilla única digital donde las empresas pueden realizar un autodiagnóstico de madurez tecnológica y recibir orientación sobre las líneas más adecuadas a su perfil. Según las estimaciones oficiales, el plan beneficiará a más de 12.000 pymes catalanas durante su vigencia.
El pacto llega en un momento en que la industria catalana afronta una doble presión: la competencia de costes con economías del sur de Europa y la exigencia normativa de la transición verde. Para el tejido empresarial local, la cuestión no es solo acceder a los fondos, sino hacerlo a tiempo para no perder posiciones en las cadenas de valor eurorregionales que se están reconfigurando.

