La macroeconomía española mantiene su tracción con un crecimiento del 0,6 % en el primer trimestre de 2026 (2,7 % interanual), consolidándose como un estabilizador frente a la atonía de la zona euro.
Sin embargo, el advierte de nubarrones en el horizonte: la crisis energética ligada a la volatilidad del Estrecho de Ormuz fuerza una revisión al alza de la inflación hasta el 3,6 %, desafiando los costes operativos de la industria.
Para los grandes polos manufactureros de la Eurorregión, esta doble dinámica exige acelerar la transición hacia modelos de soberanía energética y descarbonización para no perder competitividad frente a las tensiones globales.

